EEUU: Trump rebautiza con su nombre los históricos premios del Kennedy Center
El presidente impuso su marca a uno de los mayores reconocimientos culturales del país

Los galardones continuarán celebrándose durante el período de cierre del centro cultural por trabajos de remodelación, aunque la ceremonia deberá trasladarse temporalmente a una sede alternativa, confirmó el presidente del Kennedy Center, Richard Grenell, aliado político del mandatario.
La decisión forma parte de una serie de cambios impulsados por el nuevo consejo directivo designado tras la reestructuración administrativa promovida por Trump, que ya había generado controversia al modificar la denominación institucional del complejo cultural y añadir el nombre del actual presidente en la fachada del edificio junto al del exmandatario John F. Kennedy, asesinado en 1963.
Trump anunció además que el Kennedy Center cerrará durante aproximadamente dos años a partir de mediados de 2026 para someterse a una renovación estructural integral, coincidiendo simbólicamente con las celebraciones del 250° aniversario de la independencia estadounidense.
Fundados en 1978, los Kennedy Center Honors distinguen anualmente a cinco figuras por su contribución duradera a las artes escénicas y la cultura estadounidense.
Entre los primeros galardonados figuraron Marian Anderson, Fred Astaire, George Balanchine, Richard Rodgers y Arthur Rubinstein, mientras que en décadas posteriores fueron reconocidos artistas de perfiles diversos como Leonard Bernstein, Bette Davis, Herbie Hancock, George Clooney y el grupo Grateful Dead.
El rebautismo de los premios se inscribe en una línea más amplia de decisiones adoptadas por Trump desde su regreso al poder orientadas a reforzar su impronta personal en instituciones culturales y federales, una estrategia que ha generado críticas entre sectores artísticos y políticos que cuestionan la politización de espacios históricamente considerados bipartidistas.
Durante su actual administración, el mandatario ha promovido también revisiones en organismos culturales, educativos y museísticos federales, defendiendo la necesidad —según ha afirmado— de "recuperar la identidad nacional" en instituciones públicas financiadas con fondos federales.
Analistas culturales consideran que la medida podría profundizar la división entre el gobierno y parte del establishment artístico estadounidense, históricamente crítico de Trump, y reabre el debate sobre el grado de autonomía de las instituciones culturales frente al poder político. (ANSA).



