EEUU: Trump retira 700 agentes migratorios de Minnesota
El repliegue parcial llega después de un operativo masivo y acusaciones cruzadas

"Mi objetivo, con el apoyo del presidente Trump, es lograr una retirada completa y poner fin a este despliegue lo antes posible", afirmó Homan en una conferencia de prensa en Minneapolis, aunque aclaró que el retiro total dependerá de los avances logrados en la operación de control migratorio.
Durante los últimos dos meses, más de 3.000 agentes federales fueron enviados a Minneapolis en el marco de la denominada "Operación Metro Surge", una cifra muy superior a los cerca de 600 efectivos de las fuerzas de seguridad locales con los que cuenta la ciudad. Según el Departamento de Seguridad Nacional, desde el inicio del operativo fueron arrestados unos 3.000 inmigrantes indocumentados.
El endurecimiento de la política migratoria provocó indignación nacional tras la muerte de Renee Good, de 37 años, y Alex Pretti, también de 37, ambos ciudadanos estadounidenses, durante incidentes vinculados a la actuación de agentes federales. Los episodios desataron protestas masivas en distintas ciudades del país y una fuerte presión política sobre la Casa Blanca.
Poco después de la muerte de Pretti —y antes de que se conocieran resultados de una investigación formal—, la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem y el influyente asesor presidencial Stephen Miller calificaron públicamente al enfermero de cuidados intensivos como un "terrorista doméstico", acusándolo de haber exhibido un arma, versión que fue cuestionada por familiares y testigos.
Días más tarde, la administración removió del operativo al comandante nacional de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, frecuentemente presente en enfrentamientos con manifestantes y arrestos de inmigrantes. Bovino fue reasignado a su antiguo puesto en El Centro, California. En paralelo, Homan llegó a Minneapolis y anticipó que la situación "podía mejorar", adelantando un eventual repliegue de fuerzas.
Durante la conferencia de prensa del miércoles, Homan anunció además un cambio en la estructura operativa, con una única línea de mando en Minneapolis en lugar de las dos existentes hasta ahora, en un intento de reducir tensiones y mejorar la coordinación.
Sin embargo, los mensajes desde la Casa Blanca fueron contradictorios. Tras las primeras declaraciones de Homan, Trump pareció distanciarse de una desescalada plena, aunque calificó la muerte de Pretti como un hecho "muy desafortunado" y aseguró querer "bajar la tensión" en la ciudad.
Días después, el presidente endureció nuevamente su postura y calificó a Pretti como un "agitador y, quizá, un insurreccionista", en un mensaje publicado en su red social Truth Social. El cambio de tono se produjo tras la difusión de un video en el que se ve a Pretti pateando un vehículo de las autoridades migratorias, y en medio de presiones del ala más dura del oficialismo. El exasesor Stephen Bannon afirmó en su pódcast War Room que "no puede haber ninguna desescalada".
Mientras se discute el repliegue parcial de agentes, la tensión sigue alta en las denominadas Twin Cities. En paralelo, autoridades federales arrestaron al ex presentador de CNN Don Lemon mientras cubría una protesta durante un servicio religioso el mes pasado, encabezado por un pastor que, según denuncias, también sería agente de inmigración.
Videos de enfrentamientos entre agentes federales y residentes de Minneapolis y Saint Paul continúan viralizándose casi a diario, alimentando el debate nacional sobre el alcance del uso de la fuerza, la política migratoria de la administración Trump y los límites de los operativos federales en jurisdicciones locales. (ANSA).



