EEUU: Trump-Xi, cumbre bajo presión
Guerra en Medio Oriente y tensiones comerciales complican el encuentro

El encuentro, previsto para finales de marzo, estaba inicialmente orientado a estabilizar la relación bilateral y avanzar en temas comerciales, pero la escalada militar impulsada por Washington contra Irán y otros movimientos geopolíticos recientes alteraron el escenario diplomático.
Analistas señalan que la ofensiva estadounidense en Medio Oriente ha cambiado el equilibrio previo al encuentro y coloca a Pekín en una posición incómoda, dado que Irán es uno de sus principales socios energéticos y proveedores de petróleo.
China, que condenó los ataques y pidió un alto el fuego, intenta mantener abiertos los canales diplomáticos con Washington mientras insiste en que defenderá sus "líneas rojas" en temas de soberanía, seguridad y desarrollo económico.
La cumbre Trump-Xi estaba pensada como un intento de contener el deterioro de las relaciones entre ambos países, marcado por años de tensiones comerciales, sanciones tecnológicas y disputas estratégicas en Asia.
Sin embargo, la crisis en Medio Oriente introdujo un nuevo factor de fricción en la relación. China es el mayor importador de petróleo iraní y cualquier interrupción en el suministro energético del Golfo Pérsico representa un riesgo para su seguridad energética y su economía.
Al mismo tiempo, la ofensiva militar estadounidense contra aliados estratégicos de Pekín, como Irán o Venezuela, reduce el margen diplomático de China en el llamado "Sur Global", donde ambos países compiten por influencia política y económica.
Pese a la creciente tensión geopolítica, Washington y Pekín continúan preparando el terreno para la cumbre con negociaciones comerciales previas.
Altos funcionarios económicos de ambos países tienen previsto reunirse a mediados de marzo en París para discutir posibles acuerdos en sectores clave, incluyendo compras chinas de productos agrícolas estadounidenses y aviones de Boeing.
Las conversaciones también abordarán temas sensibles como los aranceles, las restricciones tecnológicas y el comercio de materias primas estratégicas.
En los últimos años, la rivalidad económica entre Estados Unidos y China se ha transformado en una competencia estructural por liderazgo tecnológico, industrial y geopolítico. (ANSA).



