El BCE debe prepararse para nuevos choques, incluida una agresión de Rusia, según Simkus

Por Balazs Koranyi y Francesco Canepa
FRÁNCFORT, 27 ene (Reuters) -
La política monetaria del Banco Central Europeo se ajusta al momento y la economía se ha adaptado bien a la volatilidad, pero el banco debe prepararse para nuevos choques, posiblemente por la amenaza militar de Rusia, dijo a Reuters en una entrevista Gediminas Simkus, responsable de política del BCE.
El BCE ha logrado un éxito notable el año pasado al convertirse en el único gran banco central en alcanzar su objetivo de inflación, pese a que los aranceles estadounidenses, la guerra en la frontera oriental de la Unión Europea, la ventaja competitiva de los productos chinos a través del "dumping" —la venta por debajo de su precio normal o incluso del coste de producción— y el aumento de los precios de los alimentos mantuvieron la incertidumbre excepcionalmente alta.
Simkus argumentó que la turbulencia política, que comenzó con la pandemia en 2020 y también incluye la invasión rusa de Ucrania, probablemente persistirá y podría alterar fácilmente el "buen lugar" del BCE con respecto al objetivo de inflación y de mantener el crecimiento en el potencial y los tipos de interés en el ajuste neutral.
"Hablamos bastante de Estados Unidos, pero sus políticas nos afectan sobre todo en el frente comercial", dijo el gobernador del banco central lituano y miembro del Consejo de Política del BCE. "Tenemos vecinos al este y el riesgo allí es de otra naturaleza: es una amenaza de agresión militar". Lituania y sus vecinos bálticos Estonia y Letonia, antaño parte de la Unión Soviética, llevan tiempo expresando su temor a una posible agresión rusa, citando ciberataques, campañas de desinformación e incursiones de aviones no tripulados y de combate.
Simkus dijo que el BCE debe asegurarse de que los sistemas de distribución de efectivo y de pagos son resistentes a este tipo de riesgos y de que la política monetaria es lo suficientemente flexible.
"Es obvio que si te enfrentas a un mayor riesgo militar, el efectivo es algo por lo que la gente podría luchar, y necesitas ser muy eficiente", dijo.
Entre otros riesgos, dijo que el BCE debería asegurarse de que los bancos están preparados para el cambio climático.
IGUALDAD DE POSIBILIDADES DE SUBIDA O RECORTE
A corto plazo, el trabajo del BCE es sencillo, argumentó Simkus, y la política monetaria se mantendrá en suspenso en la próxima reunión del 4 de febrero, ya que pequeñas fluctuaciones de la inflación en torno al 2% son normales. Pero hay poca certeza más allá de eso, advirtió.
"Creo que hay las mismas posibilidades de que nuestra próxima medida, cuando llegue, sea una subida o una bajada de tipos", dijo Simkus, rebatiendo implícitamente los comentarios anteriores de Isabel Schnabel, miembro del Consejo del BCE, que abogaba por una eventual subida.
Los mercados financieros no prevén ningún cambio en los tipos de interés este año, pero anticipan algunas subidas el año que viene, partiendo de la premisa de que el gasto de Alemania impulsará la actividad económica y su crecimiento espoleará al resto de la zona euro.
Simkus, sin embargo, rechazó la idea de dar señales más allá del futuro inmediato.
"La lección del pasado es que no podemos comprometernos con ninguna política monetaria ni con ninguna promesa", dijo. "Tenemos que ser abiertos y aceptar que el entorno es volátil y que se avecinan sacudidas".
NO REACCIONAR EXAGERADAMENTE, DETECTAR LAS TENDENCIAS
La volatilidad puede presionar al BCE para que actúe con rapidez, pero la realidad es que la propia economía es menos reactiva a las sacudidas y los analistas suelen sobrestimar las amenazas.
"La clave es no reaccionar de forma exagerada a cada cambio en los datos. Tenemos que detectar las tendencias y las principales fuerzas que configuran la economía", afirma Simkus.
Esto es especialmente cierto en la era de las fricciones comerciales, ya que los aranceles parecen tener un impacto menor e indirecto en la inflación, afectando primero al crecimiento y transformando la economía más lentamente.
"Observaré de cerca la actividad económica para evaluar si necesitamos cambiar de rumbo", dijo Simkus. "Estos choques afectan al crecimiento de forma más inmediata, mientras que el efecto sobre la inflación lleva tiempo". (Información de Balazs Koranyi y Francesco Canepa; edición de Tomasz Janowski; edición en español de Jorge Ollero Castela)



