El cineasta camboyano Rithy Panh se da cita con Pol Pot en Cannes

El cineasta camboyano Rithy Panh, memoria cinematográfica del genocidio que perpetraron los jemeres rojos, vuelve a Cannes esta semana con "Rendez-vous avec Pol Pot", una nueva mirada a esa tragedia a través de tres periodistas.
Los jemeres, que se impusieron en Camboya tras una sangrienta guerra civil, gobernaron en casi total aislamiento entre 1975 y 1979. Este régimen comunista provocó la muerte de unos dos millones de personas.
Solo un puñado de periodistas occidentales consiguió penetrar ese muro de silencio, entre ellos la estadounidense Elizabeth Becker, cuyo libro "Las lágrimas de Camboya" sirvió de inspiración para esta película.
Grégoire Colin, Irène Jacob y Cyril Gueï encarnan a esos tres periodistas que quieren conocer de cerca el experimento comunista camboyano y entrevistar a su líder, Pol Pot.
A medida que pasen los días y aparezcan las grietas de ese régimen fanático, los tres reporteros se darán cuenta del enorme engaño en el que han caído. Pero la salida no será fácil.
Panh ve paralelismos con la inundación de información actual, pero en el sentido contrario. En su Camboya natal, mientras él mismo permanecía encerrado en un campo de reeducación jemer, nadie del exterior sabía qué estaba ocurriendo, mientras que ahora el exceso de información anula el sentido crítico de la opinión pública.
"Hemos pasado de un extremo a otro" explicó en Cannes este miércoles, en entrevista con la AFP.
"La posición ideológica era más fuerte que el humanismo. No se quería ver lo que estaba pasando, porque estábamos glorificando una revolución", recuerda.
El resultado fue uno de los peores genocidios del siglo XX.
Ahora "estamos un poco despistados por la rapidez de las redes sociales", añade.
Panh ganó en 2013 en Cannes el premio de Una Cierta Mirada con "L'image manquante", y hace dos años el Oso de Oro a la mejor contribución artística por "Everything will be ok", una versión del genocidio a través de figurillas de plastilina animadas.
Un recurso que vuelve a utilizar para describir los peores excesos del régimen camboyano. En el momento en que la cámara debe mostrar escenas de tortura, o una masacre en una aldea, Panh retoma sus figurillas.
Filmar con actores reales esos horrores "no me interesa, porque ya lo viví".
La herida del genocidio no se cierra para los camboyanos. Para interpretar a Pol Pot, el propio Rithy Panh tuvo que asumir ese rol, entre sombras: el actor que había elegido se declaró incapaz de hacerlo.
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