El mortal periplo de jóvenes afganos en busca de una vida mejor
Tenía 15 años y quería ayudar a su familia a sobrevivir en Afganistán. Pero cuando Habibulah intentó cruzar las montañas para ir a trabajar a Irán, murió de...

Tenía 15 años y quería ayudar a su familia a sobrevivir en Afganistán. Pero cuando Habibulah intentó cruzar las montañas para ir a trabajar a Irán, murió de frío durante una noche de diciembre.
En su casa de adobe, en la aldea occidental de Ghunjan, su madre, Mah Jan, recuerda la miseria que empujó a su hijo a partir. Prefiere no revelar su apellido.
"No tenemos qué comer. La casa donde vivo no tiene electricidad ni agua. No tenemos nada para encender un fuego", contó a la AFP esta viuda de 50 años cubierta con un hiyab negro bordado con flores borgoña. En su mano, una foto de Habibulah.
En Afganistán, el adolescente fue limpiabotas, pero como mucho llevaba a casa 15 afganis (23 centavos de dólar) por día.
"Estaba dispuesto a ser pastor para ganar 2.000 afganis (30 dólares) por mes, trabajar en una tienda, pero no encontró nada. Así que no tuvo opción, le dijo a su madre 'tengamos fe en Dios, me voy a Irán'", relató su hermanastro, Gul Ahmad.
Ese país, cuya lengua hablan los afganos, es visto como una tierra de mayores oportunidades.
A mediados de diciembre unos 1.600 afganos "que corrían el riesgo de morir por las condiciones climáticas" durante la travesía clandestina hacia Irán fueron rescatados, según un comandante de la guardia fronteriza iraní, Majid Shoja, citado por la agencia de prensa Ilna.
Otros murieron de frío, como Habibulah. Los cuerpos de al menos 15 hombres fueron devueltos por Irán a Afganistán y luego a sus familias, dijo a la AFP una fuente en la frontera, quien pidió el anonimato.
Otros tres migrantes fueron encontrados muertos del lado afgano.
- Tierra y piedras -
Habibulah reposa ahora en una tumba modesta de tierra y piedras.
Un total de 21,9 millones de personas -45% de la población- necesitarán de ayuda humanitaria en Afganistán este año, según la ONU.
Gobernado desde 2021 por los talibanes, que aplican una versión ultrarrigurosa de la ley islámica y excluyen a las mujeres de numerosos empleos, este país marcado por décadas de guerra sufrió dos grandes terremotos en 2025 y dos sequías.
Estas condiciones han empujado a muchos afganos a emigrar a países vecinos como Irán y Pakistán en busca de trabajo o refugio, pero los gobiernos de ambos países han expulsado de forma acelerada a millones de ellos.
"Cinco millones de afganos han llegado desde septiembre de 2023, es decir, un aumento de 10% de la población estimada del país", señaló Mutya Izora Maskun, jefe adjunto de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Afganistán.
Un flujo así es difícil de manejar en cualquier país, sostuvo.
Pese a la ayuda del gobierno talibán y de las organizaciones internacionales, muchos afganos retornados entrevistados por la OIM afirman estar obligados a emigrar debido a la "inseguridad alimentaria", la falta de empleo y la escasez de servicios en su país.
Durante una reunión con una delegación iraní, el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales de Afganistán, Abdul Manan Omari, destacó "la necesidad de hacer más para facilitar la obtención de permisos de trabajo para los migrantes afganos".
- "Desamparados" -
El gobierno afgano, por otro lado, ha endurecido "fuertemente" la lucha contra los traficantes de personas que se aprovechan de los migrantes, aseguró el portavoz del Ministerio del Interior, Abdul Mateen Qani.
A finales de diciembre fueron detenidas 347 personas que intentaban ir clandestinamente a Irán, indicó el sábado pasado una unidad militar en el oeste del país.
Abdul Majid Haidari, de 25 años, lo intentó a mediados de diciembre. Este obrero de un horno de ladrillos del pueblo occidental de Qaysan ya no podía pagar los medicamentos para su hijo que sufría de un problema cardíaco.
"Salimos bajo la lluvia. Con este tiempo, los radares y las cámaras de la guardia fronteriza no funcionan bien", contó a la AFP su medio hermano Yunus, quien lo acompañaba.
"Quisieron encender un fuego para calentarse, pero el suelo estaba húmedo y no teníamos combustible", agregó.
Comenzó a nevar, los hombres reanudaron la marcha. "Mi (medio) hermano dijo 'no puedo caminar más'. Algunos nos decían que lo dejáramos para no poner en peligro a las otras personas del grupo", relató.
Pero Yunus y otros primos lo cargaron, al límite de sus fuerzas, durante dos horas. "Luego sus ojos no se cerraron más y su cuerpo se volvió más pesado."
Una familia iraní pasó en auto y los llevó al hospital. "Le aplicaron electrochoques pero dijeron que ya estaba muerto", contó Yunus, ya de regreso en el pueblo.
"Nos fuimos porque estábamos tan desamparados", admitió.



