El periodista y activista Roland Carreño símbolo de las excarcelaciones
Figura pública por sus espacios en televisión ha sido preso político en dos ocasiones

Nacido el 12 de octubre de 1965 en Aguada Grande, un pequeño poblado del estado (provincia) de Lara, Carreño nunca concluyó sus estudios en Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y desde muy joven comenzó su carrera como cronista social, cubriendo el mundo del espectáculo, la moda y la alta sociedad venezolana en medios como el diario El Nacional, donde fue jefe de la sección de sociales.
También dirigió la edición venezolana de la revista Hola! y participó en diversos programas de la televisión local, siendo su rostro una referencia, y su estilo mordaz e irónico su signo de identidad como profesional de los medios.
Su salto al periodismo político ocurrió en 2006 con la conducción del programa Buenas Noches en Globovisión, el primer talk show nocturno dedicado exclusivamente a la política en Venezuela. Junto a colegas como Kiko Bautista y Carla Angola, actualmente exiliada, Carreño desarrolló un estilo agudo, incisivo y bien informado, sustentado en su vasto conocimiento de la clase política y el medio artístico.
El espacio se convirtió en referente durante años, hasta que Globovisión, bajo presiones del gobierno de Nicolás Maduro, cambió su línea editorial independiente en 2013, lo que marcó el declive de la independencia mediática en el canal. Tras la salida al aire de este programa que marcó una era en la televisión local, Carreño pasó a ejercer de forma activa en la vida política.
Tras dejar las pantallas, por la presión del gobierno de Nicolás Maduro, se unió al partido Voluntad Popular, fundado por Leopoldo López, y fue coordinador nacional de operaciones. En 2015, fue candidato a diputado a la Asamblea Nacional.
Su activismo lo convirtió en blanco de la represión gubernamental. Tiene el récord lamentable de haber sido preso político en dos períodos en Venezuela. Días después de la fuga de Leopoldo López de la residencia del embajador de España en Caracas, donde había estado refugiado desde 2019, Carreño fue detenido el 20 de octubre de 2027, por fuerzas de seguridad en circunstancias consideradas desaparición forzada inicial por organizaciones como el Foro Penal.
El gobierno lo acusó de lavado de dinero, tráfico ilícito de armas, conspiración y financiamiento al terrorismo. Fuentes oficiales y judiciales lo vincularon directamente a la coordinación logística y financiera de la fuga de López, quien ahora vive exiliado en España. Organizaciones internacionales como Reporteros Sin Fronteras (RSF) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) calificaron la detención de arbitraria y concedieron medidas cautelares a su favor.
Carreño permaneció tres años, en la etapa final en el tenebroso Helicoide, en donde, según comentó su hermana, fundó una suerte de club de lecturas para los demás presos y les dio clases de buenos modales en la mesa, una de sus obsesiones que manifestó en público en diversas ocasiones.
Tras hacer frente a irregularidades procesales, retrasos en audiencias y problemas de salud, incluyendo contagio de COVID-19, tres años después salió de la cárcel, fruto de unos acuerdos políticos entre gobierno y oposición, negociados en Barbados.
De nuevo volvió al Helicoide. Días después de las controvertidas elecciones presidenciales del 28 de julio, donde la oposición denunció fraude y el Consejo Nacional Electoral proclamó ganador a Maduro sin mostrar las actas electorales, Carreño fue detenido nuevamente el 2 de agosto de ese año, en el contexto de la ola de arrestos contra opositores y manifestantes que denunciaban el fraude en los comicios.
Devoto de la Divina Pastora, a cuyo altar asistió apenas recuperó la libertad en 2023, la excarcelación de Carreño en este 2026 ha ocurrido precisamente el día en que tiene lugar una multitudinaria procesión en honor a esta virgen venezolana, en Barquisimeto, la capital del estado de Lara, de donde es oriundo este periodista de 60 años.
“Me encuentro con emociones encontradas", dijo Carreño en sus primeras palabras este miércoles y recordó que la noche antes de su excarcelación estuvo orando a la Divina Pastora por su libertad.
La excarcelación de Carreño, junto a otros 14 periodistas en Caracas, y tras más de 500 días de reclusión en su caso cierra un capítulo de persecución que organizaciones internacionales han calificado como represalia por su labor periodística y activismo opositor.
Padre de tres hijos, Carreño es descrito por colegas como un profesional riguroso, carismático y comprometido con la democracia. Su caso ilustra las dificultades de la libertad de expresión y la disidencia en Venezuela, donde el periodismo crítico ha sido sistemáticamente perseguido. (ANSA).



