El regreso de Trump al poder produjo cambios drásticos en la aplicación de leyes migratorias

WASHINGTON (AP) — En su discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente Donald Trump promovió su historial en materia de inmigración y seguridad fronteriza y destacó cómo el número de migrantes que llegan a la frontera sur se desplomó desde que volvió al cargo en enero de 2025.
Pero apenas mencionó las repercusiones de las operaciones de control migratorio en lugares como Minneapolis y Chicago, donde los residentes se manifestaron contra las tácticas de los agentes federales. En enero, dos ciudadanos de Estados Unidos murieron por disparos en Minneapolis, lo que provocó una oposición generalizada a la operación y, de manera más amplia, a la forma en que los agentes de inmigración cumplían el mandato del presidente republicano.
“Hoy, nuestra frontera es segura”, le dijo Trump al Congreso en su discurso pronunciado la noche del martes. “Ahora tenemos, por mucho, la frontera más fuerte y segura en la historia de Estados Unidos. En los últimos nueve meses, cero extranjeros ilegales han sido admitidos en Estados Unidos”.
Durante mucho tiempo, la inmigración ha sido el tema distintivo de Trump y una de las principales razones por las que ganó un segundo mandato en 2024. Su primer año de regreso en la Casa Blanca generó cambios drásticos en la aplicación de la ley y una inyección de miles de millones de dólares a las agencias encargadas de ejecutar su agenda. Eso está redefiniendo cómo será la aplicación de la ley durante el resto del mandato de Trump, desde la cantidad de inmigrantes detenidos hasta cuán pocos están ganando casos de asilo.
Este es un vistazo a la manera en que se ha desempeñado su administración de acuerdo con seis indicadores clave de inmigración.
Disminuyen los arrestos en la frontera
Mientras Joe Biden era presidente, los republicanos describían constantemente el flujo de migrantes que buscaban cruzar la frontera entre Estados Unidos y México como una crisis que atribuían al demócrata.
La cantidad de personas arrestadas al intentar entrar ilegalmente a Estados Unidos alcanzó un máximo de casi 250.000 en diciembre de 2023 y luego comenzó a bajar durante el resto del mandato de Biden.
En diciembre de 2024, el último mes completo antes de que Trump asumiera el cargo, el número de arrestos era de poco más de 46.000. Para febrero de 2025, era inferior a 8.000 y desde entonces se ha mantenido alrededor de ese nivel o por debajo. En enero fue de 6.070.
Se disparan los arrestos del ICE
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) prometió una nueva era de control al flexibilizar las restricciones sobre quiénes podían ser arrestados y expulsados. El resultado fue un aumento en el número de arrestos realizados por la agencia.
En diciembre de 2024, el ICE registró 8.507 arrestos. En 2025, esa cifra subió a 17.000 en febrero, se acercó a 30.000 en junio y llegó a 32.771 en septiembre, según información recopilada por el Proyecto de Datos de Deportación de la Universidad de California en Berkeley y analizada por The Associated Press. La última publicación de datos se realizó a mediados de octubre, antes de la ofensiva en Minneapolis.
Crece el número de personas detenidas
Al tiempo que se ha disparado el número de arrestos, también ha aumentado la cantidad de inmigrantes retenidos en la red de centros de detención del ICE en todo el país.
El Departamento de Seguridad Nacional recibe 45.000 millones de dólares para construir, comprar o alquilar nuevas instalaciones para alojar a los inmigrantes que han sido arrestados y aún no han sido deportados.
Cada dos semanas, el ICE publica información sobre el número de personas en sus instalaciones. Esa cifra fluctúa a diario a medida que las personas ingresan al sistema o salen de él, ya sea porque quedan en libertad bajo fianza —algo cada vez más raro— o porque son deportadas.
En diciembre de 2024, el promedio diario de personas detenidas rondaba apenas por debajo de 40.000. Con Trump, ha aumentado de forma drástica. La cifra llegó a 70.000 para febrero de este año. Con el dinero del que dispone ahora el ICE, la agencia podría llegar a detener a unos 100.000 inmigrantes o más.
Mucho dinero para la aplicación de la ley migratoria
El ICE recibió 45.000 millones de dólares del Congreso para intensificar la aplicación de la ley migratoria y la seguridad fronteriza, y ha emprendido una ola de gastos. Ha intentado alquilar o comprar más espacio para detener a inmigrantes y ha trabajado con estados conservadores para abrir instalaciones con nombres llamativos como “Alcatraz de los caimanes” o “Trullo de la autopista”.
Unos 30.000 millones de dólares se destinan a contratar a 10.000 agentes de deportación. Otros 46.000 millones son para terminar el muro fronterizo que Trump prometió durante su primer mandato. Se utiliza más dinero para cosas como contratar a más agentes de Aduanas y Protección Fronteriza y reforzar los tribunales de inmigración.
Es más difícil obtener asilo
La cantidad de inmigrantes que solicitan asilo tras llegar a la frontera entre Estados Unidos y México se ha disparado en los últimos años, lo que ha generado enormes retrasos en los tribunales de inmigración.
En el gobierno de Trump, esas personas ven con mayor frecuencia que sus casos son rechazados.
Según datos compilados por el Transactional Records Access Clearinghouse, el porcentaje de solicitantes de asilo cuyas solicitudes fueron denegadas finalmente en los tribunales osciló entre un máximo de 60% y un mínimo de 40% en los años previos al primer mandato de Trump. Luego aumentó cada año que el presidente estuvo en el cargo, antes de volver a bajar durante el gobierno de Biden.
No obstante, de acuerdo con los datos, las tasas de rechazo de las peticiones de asilo aumentaron 22,5% durante el primer año del segundo mandato de Trump.
¿De verdad son “lo peor de lo peor”?
El gobierno de Trump ha presentado repetidamente sus esfuerzos de deportación masiva como una forma de deshacerse de inmigrantes que han cometido delitos o representan un peligro para la sociedad, y los ha calificado como “lo peor de lo peor”.
Pero los datos del Proyecto de Datos de Deportación muestran que el porcentaje de personas con antecedentes penales arrestadas por el ICE ha ido disminuyendo de manera constante.
Justo antes de que Trump asumiera el cargo, alrededor de 86% de los arrestos que realizó el ICE correspondían a personas con antecedentes penales, es decir, que habían sido condenadas o acusadas de un delito en Estados Unidos aparte de entrar al país ilegalmente, lo cual es una infracción civil.
Esa proporción se ha reducido gradualmente y, a mediados de octubre, cerca de 55% tenía antecedentes penales, mientras que 45% no los tenía. Los críticos señalan que, si alguien ha sido arrestado por un delito, no necesariamente significa que esa persona haya cometido un delito grave como asesinato. A menudo se trata de infracciones menores, como el hurto en tiendas.
Parte de la razón es que los agentes encargados de la aplicación de la ley migratoria realizan más arrestos colaterales. Cuando el ICE persigue a un objetivo específico que puede tener antecedentes penales, los agentes pueden arrestar a otras personas con las que se encuentre, siempre que estén en el país ilegalmente.
Históricamente, la mayoría de las personas que arrestaba el ICE eran transferidas desde cárceles y prisiones estatales o locales. El ICE mantiene esta práctica, pero en el régimen de Trump, la agencia también utiliza otras tácticas para aumentar las cifras de arrestos. Eso incluye redadas en lugares de trabajo o capturar a personas que se presentan a sus audiencias en tribunales de inmigración o cuando acuden a sus controles periódicos con la agencia.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



