El trauma persiste en Irlanda del Norte 25 años después del atentado de Omagh

El atentado de Omagh, el más sangriento del conflicto norirlandés, mató a 29 personas. Kevin Skelton perdió a su esposa Philomena y 25 años después convive con el trauma y el temor a un nuevo ataque.
"Solo hace falta que un loco ponga una bomba en el maletero de un coche. Lo aparque en una calle comercial y se vaya", asegura Kevin Skelton.
Este fatídico 15 de agosto de 1998, Skelton y su mujer, a que la que llamaba "Mena", fueron a comprarles zapatos a sus tres hijas antes de la vuelta el colegio.
Skelton recuerda que cuando estalló el coche bomba en el centro de Omagh, pareció que los vidrios fueran "aspirados" por la calle y él tuvo que arrastrarse para encontrar a su familia.
"Vi a 'Mena' en el suelo entre los escombros", explica este superviviente, quien tomó su brazo y vio que no tenía pulso. Su hija Shana resultó herida.
El atentado, que dejó 29 muertos, incluyendo una mujer embarazada de gemelos, y más de 200 heridos, tuvo lugar apenas cuatro meses después del acuerdo de Viernes Santo.
Este pacto debía poner punto final al conflicto entre los unionistas (mayoritariamente protestantes) y los republicanos (católicos) en Irlanda del Norte.
- "Recalcitrantes" -
El verdadero IRA, una escisión del IRA opuesta a una resolución pacífica, estuvo detrás de ese atentado, que no logró descarrilar el proceso de paz.
A pesar de ello, "siempre habrá sectores" quienes ven en "la violencia la solución y que intentarán aprovecharse de las dificultades políticas", reconoce Peter McLoughlin, profesor de historia política en la Queen's University de Belfast.
"Siempre habrá algunos militantes recalcitrantes que intentarán convencer" y reclutar entre los más jóvenes, lamenta este experto.
Actualmente, se estima en 12.500 los miembros de grupos paramilitares lealistas, partidarios de que Irlanda del Norte continué siendo un territorio de Reino Unido, mientras que la organización separatista del nuevo IRA cuenta con unas pocas decenas de militantes.
Según la policía norirlandesa, el 32% de los hechos delictivos en la región se deben a estos grupos paramilitares.
- Intento de asesinato en febrero -
Pese a contar con pocos miembros, el nuevo IRA reivindicó en febrero de este año la autoría del ataque contra el policía John Cladwell, víctima de un intento de asesinato cuando salía de un complejo deportivo con su hijo en Omagh.
Anthony McIntyre, un exmiembro del IRA, califica de "horrendo" este intento de homicidio.
Las autoridades elevaron la alerta antiterrorista poco después a un nivel en que se considera que los atentados son "altamente probables".
Esta semana se produjeron dos fugas de datos de miles de policías, lo que aumentó la preocupación sobre la seguridad de los miembros de las fuerzas de seguridad.
El último asesinato de un agente en Irlanda del Norte tuvo lugar en 2011 en Omagh.
csp/spe/gmo/eb/an






