El viaje de los discos del hockey hielo de un pueblo checo a los Juegos
Con un olor penetrante a caucho, una vieja prensa mecánica escupe una bandeja entera de "pucks" (discos o pastillas) que serán golpeados por los jugadores con sus palos durante el hockey sobre hielo de...

Con un olor penetrante a caucho, una vieja prensa mecánica escupe una bandeja entera de "pucks" (discos o pastillas) que serán golpeados por los jugadores con sus palos durante el hockey sobre hielo de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina en febrero.
Nada más salir, estos discos negros se ponen a secar durante 24 horas y luego son decorados con el logotipo de los Juegos Olímpicos de 2026, antes de viajar a Italia.
Son fabricados por Gufex, una empresa familiar situada en el pequeño pueblo de Katerinice (este de la República Checa), que es el proveedor oficial del Comité Olímpico Internacional (COI) desde los Juegos de Nagano 1998.
En total, están previstos 10.000 pucks para los partidos de los torneos masculino, femenino y paralímpico, así como otros 10.000 para la venta o los regalos a modo de recuerdo.
Al frente de Gufex está ahora Katerina Zubickova (46 años). Su padrastro, Pavel Mracek, fundó la empresa en 1990, un año después de que la extinta Checoslovaquia pasara la página de cuatro décadas de régimen comunista.
Al principio, esta empresa fabricaba artículos de caucho como gomas para utensilios de cocina. Pero todo cambió en 1994 cuando el club de Vsetin, una ciudad vecina, ascendió a la primera división de la liga checa de hockey sobre hielo, un deporte muy popular en el país.
Mracek era "un gran aficionado y un día le pidieron que fabricara un disco para jugar al hockey, creo que como una broma", cuenta su hijastra.
En un año consiguió crear una composición ideal de caucho cuya receta, tan secreta como la de la Coca-Cola, ha permanecido casi inalterada desde hace treinta años, igual que las máquinas que la fabrican.
Los resultados son la prueba del éxito, asegura Katerina Zubickova: "Nunca hemos visto nuestro puck desintegrarse o fallar durante un partido".
- Desde Nagano 1998 -
Los discos de Gufex dejan además menos marcas en las líneas y no dañan o rompen el plexiglás que rodea la pista de hielo, se enorgullece Zubickova.
Nagano 1998, la primera cita olímpica en acoger a las estrellas de la todopoderosa NHL norteamericana, supuso una victoria inolvidable para la República Checa y una inyección de notoriedad para Gufex.
En aquella cita japonesa hubo un contratiempo de última hora, cuando periodistas checos detectaron una falta en la escritura sobre los discos, donde se leía "Oplympic" por un error de los organizadores.
"Tuvimos que producir 5.000 nuevos discos en solo unos días", explica Vojtech Zubicek, marido de la propietaria y alcalde de Katerinice.
Los discos Gufex se han utilizado en todos los torneos olímpicos de hockey con la excepción de Vancouver 2010, donde los organizadores canadienses prefirieron a empresas locales, y los de Sochi 2014 en Rusia, una cita "particular", dice con diplomacia Zubickova.
Gufex es proveedor también desde 2000 de la Federación Internacional de Hockey sobre Hielo para los Mundiales de este deporte.
Cuando el fundador murió en 2004, Gufex continuó con su esposa y el resto de la familia.
- "Inmenso prestigio" -
Un disco de hockey se fabrica con un bloque de mezcla de caucho que se pone en un molde y se cuece en una prensa durante una docena de minutos. Se enfría durante un día antes de ser decorado.
Gufex exporta el 80% de sus discos hacia los grandes países del hockey sobre hielo, como Finlandia y Suecia, pero también a otros lugares como Sudáfrica, México, Japón o Kuwait.
La fábrica, con ocho empleados, produce un millón de piezas por año, incluyendo las 30.000 que se destinan a los Mundiales.
"Para una pequeñísima empresa como la nuestra, esto supone un inmenso prestigio", afirma Zubickova.
Los discos terminan a menudo en las gradas como recuerdos que guardan los fans, mientras que los jugadores de hockey guardan a veces alguno con los que han marcado.
Es lo que ocurrió con la estrella de los Boston Bruins, David Pastrnak, que firmó el gol de la victoria en el Mundial 2024 en Praga, dando a los checos el oro después de catorce años de sequía.
"Marcó y guardó el puck. ¡Nuestro puck!", recuerda con orgullo Vojtech Zubicek.



