En Argentina, Cristina contra Trump, exiliados venezolanos en las calles
Funcionarios de Javier Milei acompañan en una manifestación anti-chavista

"La administración Trump en Estados Unidos volvió a cruzar un límite que muchos pensábamos que no volvería a ocurrir", escribió la expresidenta peronista (centro-izquierda) en su cuenta de X, luego de recibir el alta médica tras una peritonitis y regresar el domingo a su prisión domiciliaria por una condena por corrupción.
"Se puede estar a favor, en contra o no importarte el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, pero nadie lo puede negar... no es 'restablecer un gobierno democrático en la República de Venezuela', ni 'la lucha contra el narcotráfico', sino apoderarse de la mayor reserva a nivel global de petróleo convencional… A cara descubierta", añadió Fernández de Kirchner.
La expresidenta argentina, junto a su fallecido exesposo y expresidente Néstor Kirchner, construyeron un sólido y amistoso nexo con Hugo Chávez, creando una alianza de matiz socialista en Sudamérica años atrás, junto al brasileño Lula da Silva y el ecuatoriano Rafael Correa. Muerto Chávez, la cercanía del kirchnerismo se mantuvo con Maduro.
"En el pasado, la aplicación de la política del Gran Garrote (Big Stick) del corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe, especialmente en América Latina, justificando intervenciones militares directas o apoyos desembosados, a través de sus agencias de seguridad, a golpes de Estado y la consecuente instalación de dictaduras militares sangrientas, lejos de favorecer a Estados Unidos generó en la región un sentimiento adverso hacia ese país", detalló Kirchner en su largo posteo.
Pero la réplica no tardó en llegar. La activista venezolana radicada en la Argentina, Elisa Trotta, criticó a Cristina Kirchner y afirmó que "el límite lo cruzó la tiranía chavista cuando se robó unas elecciones que perdió por cuarenta puntos".
"Usted, señora Kirchner, solo está intentando defender a un socio. Nada más. No le importa la democracia, ni la libertad, ni los derechos humanos, ni mucho menos el derecho internacional, pues mientras asediaban la Embajada de Argentina en Caracas, usted jamás dijo una palabra", sostuvo.
En tanto, en el atardecer del domingo, miles de venezolanos exiliados en Argentina se congregaron frente al Obelisco, el emblemático monumento de Buenos Aires, con banderas, carteles y gorros con los colores de su patria.
Entrevistados por los canales de televisión locales, muchos confesaron que llevan años en la Argentina y que llegaron huyendo de las malas condiciones de vida, dificultad de acceso a la comida y falta de trabajo.
Es común en la capital argentina toparse con vendedores, mozos o conductores de Uber con tonada venezolana. Según estimaciones de ONG, hay uno 300.000 venezolanos están viviendo en Argentina, siendo una de las comunidades migrantes más grandes y de más rápido crecimiento en el país.
La manifestación fue acompañada por la exministra de Seguridad y actual Senadora, Patricia Bullrich, una pieza clave en la política del Gobierno del presidente ultraliberal Milei.
"Quiero recordar a María Corina Machado, una líder de envergadura, una líder mundial, una líder de la paz, una líder que ha representado todo aquello que los venezolanos quieren", dijo Bullrich en la manifestación. Y citó también a Edmundo González Urrutia: "estoy convencida de que esos líderes van a tener sin duda el mayor protagonismo, junto a todos ustedes, que irán volviendo cuando las condiciones de seguridad se den, a su Venezuela querida".
Así, la estratega política de Milei en el Senado pareció no considerar la desestimación de Trump hacia Machado, pese a la estrecha cercanía del presidente argentino con el jefe de la Casa Blanca. Otro de los contrapuntos difíciles de descifrar y tan usuales en los últimos tiempos. (ANSA).



