En las profundidades de Groenlandia, una fuga de gas rebosa de vida
Por estos depósitos ricos en carbono algunos gobiernos pusieron la mira en el Ártico

El hallazgo se realizó durante la expedición internacional Ocean Census Arctic Deep - Extreme24 y reveló un ecosistema previamente desconocido de caracoles y gusanos marinos, descrito en el estudio publicado en la revista Nature Communications.
"Este descubrimiento reescribe las reglas del juego para los ecosistemas de aguas profundas del Ártico y el ciclo del carbono", afirma Giuliana Panieri, codirectora científica de la expedición, profesora de la Universidad Ártica de Noruega y directora del Instituto de Ciencias Polares del Consejo Nacional de Investigación (CNR-ISP).
"Descubrimos un sistema ultraprofundo que es geológicamente dinámico y biológicamente rico, con implicaciones para la biodiversidad, los procesos climáticos y la futura gestión del Extremo Norte", agrega.
Su presencia fue señalada por una inusual columna de gas en la columna de agua, lo que impulsó a los investigadores a enviar un vehículo teledirigido para investigar.
Al explorar el lecho marino, encontraron montículos expuestos de un material cristalino conocido como hidrato de gas, con filtraciones activas de metano, emisiones de petróleo crudo y comunidades de bacterias quimiosintéticas (capaces de convertir sustancias químicas como el metano y el sulfuro en combustible biológico). Su ubicación excedía el límite de profundidad conocido para afloramientos de hidratos de gas en casi 1800 metros. El ecosistema también tiene una composición similar a la de las fuentes hidrotermales del Ártico que se encuentran a la misma profundidad.
Los compuestos encontrados en las muestras de sedimentos sugieren que el petróleo, y quizás el gas, se originaron a partir de plantas con flores que crecieron en la cálida y boscosa Groenlandia durante el Mioceno, una época geológica que abarca entre 23 y 5,3 millones de años.
Estos depósitos ricos en carbono son ideales para la vida, pero también son una de las razones por las que la industria minera mundial y algunos gobiernos pusieron la mira en las profundidades del Ártico.
"Las conexiones que hallamos entre la vida en esta fuente y las fuentes hidrotermales del Ártico indican que estos hábitats insulares en el fondo del océano deberán protegerse de cualquier impacto futuro de la minería de aguas profundas en la región", concluye el ecólogo marino Jon Copley, de la Universidad de Southampton (Reino Unido). (ANSA).



