España: al menos 40 muertos en accidente de dos trenes
Ocurrido en "extrañas circunstancias", se siguen buscando cuerpos

La cifra de fallecidos no es definitiva porque todavía se trabaja para localizar más cuerpos en los dos vagones de uno de los trenes que cayeron por un talud de cuatro metros y que tendrán que ser levantados por grúas por los servicios de emergencia, en cuyas tareas trabajan más de 220 agentes de la Guardia Civil.
Otras 41 personas permanecen ingresadas en hospitales, de ellos 12 en unidades de cuidados intensivos.
Un tren de la compañía Iryo -cuyo capital pertenece mayoritariamente al Estado de Italia- con 317 pasajeros a bordo, que realizaba el recorrido entre Málaga y Madrid, descarriló este domingo en una recta por causas desconocidas a la altura de Adamuz (Córdoba).
Los dos vagones descarrilados del Iryo, que eran los últimos, colisionaron con un tren Alvia de Renfe que circulaba por la vía contigua, con 184 pasajeros a bordo, y que iba de Madrid a Huelva.
Los dos primeros vagones de este convoy de Alvia cayeron por un terraplén de unos cuatro metros de altura con 53 pasajeros a bordo, entre los que se registraron la mayor parte de heridos y víctimas.
El intervalo que pasó entre que un tren y el otro se cruzaron en sentido contrario fue de 20 segundos, por lo que no pudo actuar el mecanismo que ordena el frenado de emergencia al tren, indicó el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia.
"Si el Alvia hubiera pasado 20 segundos antes o un minuto después, no estaríamos hablando probablemente ni siquiera de fallecidos, hablaríamos exclusivamente de heridos", afirmó el ministro de Transportes, Óscar Puente, que habló de las "extrañas circunstancias" en las que se produjo el accidente.
El accidente se produjo en una recta, en un tramo de vía limitado a 250 kilómetros por hora y los trenes iban a 205 y 210 kilómetros por hora, respectivamente.
Además de alejarse el exceso de velocidad como motivo del accidente, también se alejó la posibilidad de que se trate de un fallo humano, manifestó el ministro.
Una "rotura o alteración del carril" es la principal hipótesis de la investigación, aunque todavía hay que determinar si es "la causa o el efecto" del accidente, dijo Puente.
El máximo responsable de Iryo, Carlos Bartomeu, declaró que "nunca habíamos tenido un accidente con víctimas. Es horrible, es un drama", lamentó.
La actividad política se paralizó y el premier, Pedro Sánchez, que suspendió su asistencia al Foro de Davos, decretó tres días de luto oficial y se trasladó a la zona.
"El tiempo y los técnicos nos darán con la respuesta. Vamos a dar con la verdad, vamos a conocer la respuesta del origen, la causa, de esta tragedia. Con absoluta transparencia lo pondremos en conocimiento de la opinión pública", afirmó Sánchez.
Los reyes, quienes hoy se encontraban en Atenas (Grecia) asistiendo al funeral de la princesa Irene, hermana de la reina Sofía, fallecida el pasado viernes, adelantarán su regreso a España y se desplazarán mañana a Adamuz.
Felipe VI mostró "nuestra consternación y preocupación por el terrible accidente", añadió que "entiende la desesperación de las familias" y destacó la solidaridad de los vecinos de Adamuz (de 4.000 habitantes) con los heridos.
Este es el cuarto siniestro ferroviario con más víctimas mortales registrado en España, cuya alta velocidad es la segunda más larga del mundo, después de China, con 4.000 kilómetros.
Mandatarios de todo el mundo trasladaron su pésame y solidaridad a España.
Una de las primeras dirigentes en transmitir su pésame fue la premier italiana, Giorgia Melini, que manifestó que "Italia es cercana al dolor de España por esta tragedia. Nuestros pensamientos están con las víctimas, los heridos y sus familias".
El Papa León XIV expresó su "sentido pésame a los familiares de los fallecidos, junto con sus expresiones de consuelo, viva solicitud y deseos de pronto restablecimiento de los heridos".
(ANSA).



