España: Ex empleadas acusan a Julio Iglesias de abuso sexual
Trabajaban en sus casas del Caribe. Investigación periodística.

El medio recogió testimonios de las mujeres, quienes describieron un ambiente laboral caracterizado por el control, el acoso y el terror.
Las reiteradas agresiones sexuales ocurrieron en un clima de control y humillación en lo que describen como "las casas del terror", las residencias del cantante en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas), así como cerca de Marbella, en la Costa del Sol.
Las acusaciones fueron realizadas por una ex empleada del hogar y una ex fisioterapeuta.
La primera, identificada con el nombre ficticio de Rebecca y quien tenía 22 años cuando sufrió el abuso, relató en una extensa entrevista que fue sometida a constantes e intensas presiones para mantener relaciones no consentidas con Iglesias, entonces de 77 años, y que fue inducida a participar en actividades sexuales.
"Me usaba casi todas las noches", dijo, hasta el punto de sentirse como un robot o una esclava sin poder resistirse.
Declaró que dejó su trabajo con síntomas de ansiedad y depresión, que requirieron tratamiento psicológico.
La segunda denunciante, bajo el nombre ficticio de Laura, trabajaba como fisioterapeuta personal de Iglesias y formaba parte de un grupo de empleadas conocidas como "señoritas", que disfrutaban de mejores condiciones en el servicio doméstico, pero seguían sometidas a una severa disciplina interna en la casa, donde las trabajadoras describieron jornadas laborales de hasta 16 horas.
Laura denunció besos y manoseos no deseados, así como relaciones sexuales sin consentimiento, tanto en la playa como en la piscina de la villa del cantante en Punta Cana.
Según elDiario.es y Univision Noticias, ambos testimonios fueron considerados consistentes y respaldados por pruebas documentales, incluyendo fotografías, mensajes de WhatsApp, visados ;;e informes médicos.
A lo largo de los tres años de investigación, los periodistas contactaron a un total de 15 ex empleadas cuyas descripciones coincidían en un clima de tensión, maltrato normalizado y aislamiento para el personal femenino.
Las mujeres recibieron asesoramiento legal de una organización internacional de derechos humanos.
Los medios de comunicación intentaron repetidamente contactar a Julio Iglesias —quien ya se ha retirado del mundo laboral— y a su abogado, pero no recibieron respuesta. Un gerente de recursos humanos, al ser contactado, desestimó las acusaciones, calificándolas de "absurdas". (ANSA).



