España: Fernando y Pablo, destinos entrelazados de dos maquinistas de 27 años
Uno murió en la tragedia de Adamuz, el otro en Gelida. Estaban al comienzo de sus carreras

En Gelida (Barcelona), Fernando Huerta Jiménez, de 27 años, aprendiz de la red de Rodalies en Cataluña, perdió la vida el martes por la noche cuando su tren fue impactado por el derrumbe de un muro de contención en la línea regional R4.
Nacido en Sevilla, había dejado sus estudios de periodismo para dedicarse a la profesión ferroviaria, obteniendo con orgullo su licencia y diploma de maquinista en prácticas.
En LinkedIn, se describía como una persona "trabajadora, alegre, optimista y comprometida". Solo por casualidad sobrevivieron los otros tres aprendices que estaban con él en la sala de control en el momento del accidente. Las reacciones de condolencia no se hicieron esperar: desde el Sevilla Fútbol Club, del que era miembro desde hacía dos décadas, hasta la Hermandad de la Macarena, la congregación sevillana a la que pertenecía, que expresó su "más profundo pesar" y sus oraciones.
Unos días antes, en la tragedia de Adamuz, otro joven maquinista, Pablo B., también de 27 años, se encontraba entre las 43 víctimas de la colisión y descarrilamiento del tren de alta velocidad.
Era residente de Alcorcón (Madrid) y llevaba más de cinco años conduciendo trenes de alta velocidad. Pablo, ingeniero informático apasionado por la fotografía y la música, conducía el Alvia cuando el impacto con los vagones descarrilados del otro tren resultó fatal.
El Ayuntamiento de Alcorcón declaró dos días de luto, con banderas a media asta y un minuto de silencio en su honor, mientras compañeros y conciudadanos recordaban con cariño su dedicación. (ANSA).



