España: la investigación se centra en el primer vagón que descarriló el tren Iryo
Maquinista avisó que sufrió un "enganchón", rebajan velocidad trenes Madrid-Barcelona

De los fallecidos, 36 viajaban en los dos primeros vagones del tren Alvia, que colisionó con el Iryo en sentido contrario.
Los tres últimos vagones del Iryo descarrilaron, y los vagones del Alvia, que viajaba de Madrid a Huelva, cayeron por un terraplén de cuatro metros. Huelva es la provincia que reporta el mayor número de víctimas, con un total de 17.
Actualmente, un total de 37 personas continúan hospitalizadas, de las cuales nueve se encuentran en unidades de cuidados intensivos.
La investigación se enfoca en la sección de vía donde ocurrió el descarrilamiento y en la rodadura del tren de Iryo -compañía de capital mayoritariamente perteneciente al Estado italiano-, que salió de fábrica en 2022 y revisado el pasado 15 de enero.
La Guardia Civil solicitó la inmovilización del coche 6 del tren Iryo, el primero en descarrilar.
El maquinista declaró que sintió "un enganchón" al descarrilar, aunque se desconoce si esto fue resultado del impacto con el otro tren, un objeto en las vías o un posible defecto de la vía. Además, se investigarán otros trenes que pasaron por el mismo punto en días previos.
La vía renovada en mayo pasado, con una inversión de 700 millones de euros, había estado operando sin problemas durante ocho meses, según el ministro de Transportes, Óscar Puente.
"Todas las zonas nuevas tienen pecados de juventud, pero esta ya tenía un tiempo de rodaje importante, venía funcionando durante ocho meses sin problema", dijo Puente.
El exceso de velocidad no se considera una hipótesis, ya que ambos trenes circulaban a 210 y 205 kilómetros por hora en un tramo donde el límite es de 250 kilómetros por hora.
Paralelamente, ADIF, el gestor ferroviario público, ha reducido temporalmente el límite de velocidad a 160 kilómetros por hora en cerca de una cuarta parte de la línea que une Madrid y Barcelona, tras recibir quejas de maquinistas sobre vibraciones. Esta limitación se produce después de que el ministro Puente anunciara planes para aumentar la velocidad de los trenes a 350 kilómetros por hora.
El accidente en Adamuz se sitúa como el cuarto más mortal en la historia ferroviaria de España, cuyo sistema de alta velocidad es el segundo más extenso del mundo, después de China, con 4.000 kilómetros operativos.
Durante el primer día de luto oficial, el rey Felipe VI visitó el lugar del accidente y comentó: "Por buenas que sean las infraestructuras, hay accidentes. Este ha sido muy trágico... Podría haber sido muchísimo peor y la atención temprana ha minimizado el número de víctimas mortales".
El monarca, que también visitó a heridos en el hospital de Córdoba, destacó que "un país tiene muchas maneras de manifestar su fortaleza y una de ellas es cómo se atienden las emergencias y se coordinan los servicios y que las personas se sientan amparadas y protegidas". (ANSA).



