España: nuevo accidente de tren, heridos leves
El número de víctimas fatales de la tragedia de Adamuz se eleva a 45
Pese a que el ministro de Transportes, Oscar Puente, pidió que no se meta "en el mismo saco" el accidente del domingo en Adamuz (Córdoba), el del lunes en Cataluña y el de hoy en Cartagena (Murcia), la seguridad en los ferrocarriles acapara la atención mediática y la opinión pública del país.
Lo sucedido hoy en Cartagena fue "ajeno al servicio ferroviario", insistió Puente.
Explicó que el accidente se produjo cuando "una grúa con un camión pluma del servicio público municipal, que estaba haciendo tareas de alumbrado, ha metido la pluma en el lecho ferroviario y ha impactado contra las ventanas del tren".
El accidente provocó heridas a seis viajeros de carácter leve.
El choque no causó ni el descarrilamiento ni el vuelco del tren.
Mientras, en Adamuz, el número de víctimas se elevó a 45, cifra que "evidentemente no es aceptable en una red ferroviaria como la española, que es, sin duda, una de las mejores y de las más seguras del mundo", dijo el ministro.
Los motivos del accidente se siguen investigando y la principal hipótesis, según la prensa, es que en el raíl podría existir una falla que fue expandiéndose hasta su rotura al paso del tren de Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid.
En el sexto vagón se produjo el descarrilamiento y 9 segundos después se produjo la colisión con los dos primeros vagones del tren Alvia que circulaba en dirección contraria de Madrid a Huelva.
Puente alejó las sospechas del tren de Iryo: "Que sea el tren es muy raro. Es un modelo muy nuevo, con precisión y calidad altísima", dijo.
El ministro también desvinculó lo ocurrido a la falta de inversión en el mantenimiento de las vías, ni a la llegada de las compañías privadas de alta velocidad -la italiana Iryo y la francesa Ouigo- y al consecuente aumento de trenes circulando por las vías.
Ahora se están analizando las "mediciones de los trenes que pasaron por la misma vía el día del accidente, y los anteriores, y ahí se determinará si hubo anomalía", explicó.
En Barcelona se vivió un segundo día de caos al estar paralizado el servicio de trenes de cercanías que usan más de 400.000 personas luego del accidente del pasado martes en Gelida (Barcelona) en el que falleció un maquinista en prácticas al caer un muro sobre el tren.
Los 300 maquinistas acudieron hoy a sus puestos de trabajo pero se negaron a conducir los trenes alegando que no cuentan con suficientes garantías de seguridad.
Las autoridades alcanzaron horas después un acuerdo con el sindicato para retomar el servicio una vez se realicen las inspecciones para comprobar la seguridad.
El día terminó con un nuevo suceso que afectó, sin consecuencias, a un tren, en Asturias, donde un desprendimiento de piedras a la salida de un túnel causó pequeños daños en la carrocería de un convoy de cercanías, sin que se produjeran daños personales, pero que obligó a interrumpir temporalmente la circulación ferroviaria. (ANSA).



