España: Semillas olivo depositadas por primera vez en Bóveda Global Svalbard
Aumenta superficie producción aceite por mayor demanda mundial

La necesidad de conservar los recursos fitogenéticos del olivo surgió a raíz de la plaga de xylella fastidiosa detectada en 2018 en la región de Apulia (sur de Italia) que afectó a millones de olivos, explica el español Jaime Lillo en la sede del COI, en Madrid.
"En aquel momento hubo un momento de gran alarma" y por eso "queremos dar las máximas garantías" con este depósito en Svalbard, el gran banco de semillas global, una especie de guardián de la biodiversidad vegetal del planeta, "el mayor grado de seguridad que podemos dar para la conservación de estas semillas", apunta Lillo.
La idea de llevar allí las semillas surgió en 2024 a raíz de la firma entre la FAO, el COI y el ministerio español de Agricultura de un acuerdo que reconoce la Colección Internacional de Germoplasma de Olivo de Córdoba en el marco del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA).
Serán depositadas semillas de olivos cultivados y silvestres, más de 900, no solo de los principales países productores del Mediterráneo, como España, Grecia o Italia, sino que también hay colecciones de otros como Argentina, Irán o Turquía.
"Estos genes -explica Lillo- contienen la respuesta a muchos de los desafíos que estamos viviendo como el cambio climático, las sequías o las enfermedades".
Además, de forma paralela, "con la agricultura moderna lo que alimenta a la población es cada vez de menos variabilidad genética, pues se usan las mismas variedades adaptadas a la mecanización, por lo que aumenta el riesgo de erosión genética y cobra mayor importancia de conservación las variedades que se dejaron de utilizar. Es muy importante que no las perdamos, pues cuando hay una plaga se echa mano de variedades que no se usan", apunta.
Con el cambio climático -que para el olivar el mayor problema constituye "cuando viene una ola de calor en primavera- continúa, "hay algunas variedades que resisten mejor que otras y tenemos que pensar en nuevas plantaciones que diversifiquen".
Todos estos desafíos se producen en un momento en el que "el olivar, que era típicamente mediterráneo hace miles de años, hoy se produce en los cinco continentes y cada vez se consume más fuera de la cuenca mediterránea", apunta.
"Está creciendo la superficie de producción porque cada vez hay más demanda en el mundo" y de forma más intensa a raíz de la pandemia del coronavirus.
Las nuevas regiones de producción se encuentran en países como Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Australia, California, Georgia, Irán, Pakistán, China y Japón.
La producción de la campaña 2024-2025 ha sido la mayor nunca registrada con 3,572 millones de toneladas, que son absorbidas por el mercado, frente a los 1,5 millones de hace 25 años.
Italia, segundo país productor de la Unión Europea (UE) por detrás de España, registró una "disminución en la capacidad de producción a raíz de la xylella", y produce una media de 285.000 toneladas al año.
El director del COI destaca a Italia como "país pionero en la comercialización, en llevar aceite de oliva por el mundo".
(ANSA).



