Estudiante hondureña deportada de EEUU por error cuenta a la AP cómo su vida dio un vuelco

BOSTON (AP) — Mientras viajaba en un vuelo de deportación con destino a Texas, Any Lucía López Belloza se preguntaba una y otra vez la razón. Era una estudiante universitaria sin antecedentes penales y sin motivos para creer que corría el riesgo de ser devuelta a su natal Honduras.
“Simplemente me impactó. No sé, como que me quedé paralizada”, dijo López Belloza a The Associated Press el viernes en una entrevista telefónica desde Honduras, donde se hospeda con sus abuelos. La estudiante de primer año de la universidad Babson College, de 19 años, fue detenida en el aeropuerto de Boston el 20 de noviembre mientras se preparaba para volar a su casa en Texas con el fin de sorprender a su familia por el Día de Acción de Gracias. Fue deportada dos días después, y regresó a Honduras por primera vez desde que tenía 8 años.
Aunque el gobierno se ha disculpado por el hecho de que autoridades federales de inmigración la deportaran por error —incluso después de que un juez de Massachusetts dictaminara que no debía salir de Estados Unidos— su futuro es incierto. Su abogado solicitó el viernes a un juez federal que le ordene al gobierno del presidente Donald Trump elaborar un plan para que regrese al país.
Se ordenó la deportación de López Belloza y su madre varios años después de que llegaran a Estados Unidos. Aunque el gobierno dice que ella perdió varias oportunidades de apelar, López Belloza reportó que su abogado anterior le informó que no existía ninguna orden de deportación. Insiste en que nunca habría intentado volar a casa en noviembre si hubiera sabido algo al respecto.
Lo más difícil de su repentina deportación ha sido no poder pasar las festividades navideñas con sus padres, lo que en ocasiones la ha dejado deprimida y en lágrimas. Le preocupan su mamá y su papá, quienes temen salir de su casa en Texas porque, según López Belloza, también han sido blanco del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), pese a que solicitaron la tarjeta de residencia permanente para inmigrantes, conocida como “tarjeta verde”.
“Tienen miedo. Tienen miedo de salir por cómo está todo”, contó. “Están traumatizados. Yo estoy traumatizada”.
El Departamento de Seguridad Nacional no hizo comentarios sobre el caso de sus padres, y no ha respondido en el tribunal a la solicitud de su abogado para que la traigan de regreso a Estados Unidos.
No obstante, López Belloza agregó que se mantiene animada al hablar regularmente con su mamá y conservando su fe en Dios. Tras sopesar brevemente la idea de asistir a una universidad en Honduras, decidió seguir en Babson, que le ha ofrecido apoyo mientras estudia a distancia.
Para hablar con un abogado, un agente federal de inmigración en el aeropuerto le informó que tenía que firmar un documento de deportación. Cuando se negó, la trasladaron a una celda de detención del ICE con sólo una manta térmica para cubrirse. En documentos judiciales describió dos noches hacinada con otras 17 mujeres, sin suficiente espacio para acostarse y dormir.
“Esas horas en que estuve detenida fueron horribles”, subrayó.
López Belloza pudo llamar a su familia antes de que la subieran a un avión con destino a Texas, su última parada antes de salir del país.
“Estuve paralizada todo el viaje en avión. Pensaba: ‘si esto es todo, entonces esto es todo’”, expresó, aunque mantenía la esperanza de evitar la deportación. “No dejaba de cuestionarme: ¿Por qué me está pasando a mí?”.
Pero al abordar el vuelo rumbo a Honduras, su ánimo se ensombreció. La vida que tenía —vivir en una residencia universitaria en un suburbio adinerado de Massachusetts, obtener una licenciatura en negocios para poder abrir una sastrería con su padre— podría haber llegado a su fin.
“Supongo que aquí es donde se acabaron mis sueños”, recordó haber pensado. “Porque en Honduras, si quieres soñar en grande, necesitas mucho dinero. Tienes que ser rico. Pero en Estados Unidos, los sueños son posibles. Puedes hacerlos realidad”.
López Belloza dijo que “aprecia mucho la disculpa que el gobierno presentó” en el tribunal esta semana por el hecho de que el agente del ICE mantuviera erróneamente su nombre en la lista de deportación de un vuelo a pesar de la orden judicial.
“Saber que fue un error me duele. Con base en ese error que cometieron, mi vida dio un giro de 360 grados”, manifestó.
“No sé cómo describirlo. Esto es algo nuevo”, añadió. “Sólo espero regresar lo antes posible”.
El caso de López Belloza es el más reciente relacionado con una deportación realizada a pesar de que hay una orden judicial que prohíbe efectuarla.
Kilmar Ábrego García fue deportado a El Salvador a pesar de que existía una sentencia que debería haberlo impedido. En un principio, el gobierno de Trump se opuso a los intentos para traerlo de regreso a Estados Unidos, pero finalmente accedió tras la intervención de la Corte Suprema. Y en junio pasado, un guatemalteco identificado como O.C.G. fue devuelto a territorio estadounidense después de que un juez determinara que su deportación de México probablemente “carecía de cualquier atisbo de debido proceso”.
Todd Pomerleau, el abogado de López Belloza, hizo referencia a ambos casos en un documento judicial presentado el viernes. Solicita que un juez dé a los funcionarios federales un plazo de dos semanas para encontrar la manera de traerla de regreso. El documento describe varias opciones posibles, incluida una visa de estudiante, aunque Pomerleau explica que esa vía probablemente sea complicada debido a su orden de deportación previa.
A pesar de haber violado la orden judicial de no deportarla, el gobierno manifiesta que fue deportada legalmente porque un juez de inmigración ordenó su deportación y la de su madre en 2016, y la Junta de Apelaciones de Casos de Inmigración (BIA, por sus siglas en inglés) desestimó su apelación en 2017.
El viernes por la noche, el juez federal de distrito Richard Stearns dictaminó que no tenía jurisdicción sobre la petición de “habeas corpus” de López Belloza, ya que fue presentada después de que ella fuera trasladada a Texas. Sin embargo, instó al gobierno de Trump a sopesar una manera de remediar el error que cometieron al deportarla.
“Afortunadamente, no existe una solución universal para que se haga justicia en lo que todos coinciden que fue una amalgama de errores que terminaron mal para Any. Más bien, existe una mezcolanza de opciones”, escribió Stearns, y agregó que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, podría emitirle una visa de estudiante no inmigrante, lo “que le permitiría continuar con sus estudios en Babson College mientras su situación migratoria se resuelve oportunamente en los tribunales correspondientes”.
Stearns también indicó que su tribunal podría ordenarle al gobierno el regreso rápido de López Belloza a Estados Unidos, pero que preferiría darle al gobierno la oportunidad de rectificar el error que reconoce haber cometido en el caso de Any, antes de contemplar la emisión de cualquier otra orden.
Pomerleau dijo que, en su opinión, el fallo es una “excelente noticia” para su cliente, ya que Stearns solicita al gobierno que “encuentre una solución en las próximas tres semanas para traer a López Belloza de vuelta al país”.
“Estoy ansioso por hablar con los representantes del gobierno sobre una solución viable”, añadió.



