Europa apuesta por el perfil bajo sobre Venezuela para evitar irritar a Trump
Los dirigentes europeos han optado por un perfil bajo sobre la intervención militar del presidente estadounidense Donald Trump en Venezuela para evitar irritarlo en temas críticos para...

Los dirigentes europeos han optado por un perfil bajo sobre la intervención militar del presidente estadounidense Donald Trump en Venezuela para evitar irritarlo en temas críticos para ellos, como Ucrania o Groenlandia.
Después de que las tropas estadounidenses capturaran al depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro en un asalto en Caracas, la mayoría de los líderes europeos midieron las palabras.
Optaron por la moderación sobre Maduro, acusado de "narcoterrorismo" y llevado a Estados Unidos para ser juzgado.
España, un país con fuertes lazos con América Latina, se mostró un poco más ofensiva, uniéndose a varios países sudamericanos en su rechazo a cualquier "intento de control" de Venezuela.
El jefe de gobierno alemán, Friedrich Merz, calificó la operación de "compleja" legalmente, y el británico Keir Starmer dijo que era una "situación que evolucionaba rápidamente".
Todos insistieron en la necesidad de respetar el "derecho internacional", pero nadie derramó lágrimas por la caída de Maduro, un aliado de Rusia que la Unión Europea consideraba ilegítimo tras las elecciones de 2024.
"Estos hechos dan la oportunidad para una transición democrática en Venezuela", estimó este lunes la portavoz de la UE Paula Pinho. Evitó pronunciarse sobre las declaraciones de Trump que apuntan a que Washington dirigirá Venezuela.
Porque Europa quiere tener a Trump de su lado en las tensas negociaciones sobre Ucrania.
"Tenemos nuestros problemas en otros lugares y, nos guste o no, siendo realistas necesitamos la participación de Estados Unidos", declaró a la AFP un diplomático de la UE que pidió mantener el anonimato.
"La intervención en Venezuela se produce mientras Europa intenta desesperadamente moldear los esfuerzos de Trump para poner fin a la guerra de Rusia en Ucrania", añadió.
Los partidarios de Kiev esperan que Trump dé garantías de seguridad sólidas a Ucrania mientras presiona al país para que ceda territorio a Rusia a cambio de un acuerdo.
Los dirigentes europeos tienen prevista una cumbre el martes en París para intentar concretar los planes y podrían reunirse con Trump más adelante este mes.
- Amenaza a Groenlandia -
Los diplomáticos europeos reconocen que carecen de influencia para frenar los eventuales planes de Washington en América Latina. Les preocupa más que Trump se centre en otro de sus objetivos: Groenlandia.
Cuando todavía saboreaba el éxito de la operación para capturar a Maduro, Trump insistió en su deseo de tomar el control del territorio autónomo de Dinamarca, miembro de la UE y de la OTAN.
"Necesitamos Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional", dijo Trump a los periodistas.
Lo hizo a pesar de que la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, pidió a Washington que dejara de "amenazar" su territorio.
La UE y el Reino Unido insistieron en que apoyan a Dinamarca y Groenlandia.
Pero incluso en este tema, Europa ansía evitar una confrontación.
"Debemos apaciguar a Trump, no provocar al ogro", afirmó otro diplomático de la UE que también pidió el anonimato.
"No hay nada que podamos hacer, y Trump lo sabe", añadió.
"Los europeos se enfrentan a una elección: acomodarse a las ambiciones de Washington u oponer resistencia. Y cada camino conlleva costos", explican Asli Aydintasbas y Chris Herrmann, investigadores del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), un grupo de expertos con sede en Bruselas.
Una de las consecuencias de la posición europea es la "legitimación de la capacidad de las grandes potencias para remodelar las cosas a su antojo en su vecindad", explicó por su parte Ian Lesser, del grupo de reflexión German Marshall Fund.
"Esto podría aplicarse a Taiwán. Podría aplicarse en Ucrania o Moldavia", declaró a la AFP.



