Europa: la apuesta de Meloni y Merz por liderar el relanzamiento de la UE
El eje contra el federalismo y Macron. El enigma de un nuevo rol para Draghi

Para ello, habrá una precumbre, convocada antes del evento en el Castillo de Alden Biesen, y se realizará en el mismo lugar —la casa señorial situada a poca distancia de Maastricht—.
También contará con casi los mismos participantes, pues se espera que unos veinte de los 27 líderes estén presentes.
Sin embargo, la primera reunión estará presidida por Roma y Berlín.
Tal encuentro comenzará con el documento elaborado por Italia, Alemania y Bélgica, el cual contará con temas ya debatidos, por ejemplo, la batalla contra el Pacto Verde, que abarca desde el llamado a revisar el sistema de comercio de emisiones (ETS) y el impuesto al carbono hasta la necesidad de acelerar medidas ómnibus.
La novedad, sin embargo, reside en el concepto de freno de emergencia: en la práctica, implica otorgar a uno o más Estados miembros la facultad de intervenir si, en el proceso legislativo de una medida de la UE, se producen "cargas burocráticas excesivas".
Y es esa pista la que esconde uno de los objetivos estratégicos clave de Roma y Berlín: transformar la cooperación reforzada prevista en los Tratados en cooperación entre Estados.
La reforma es un frente en el que Alemania y Francia parecen estar muy distanciadas.
La mayoría de los 27 están ahora convencidos de que debe superarse el tótem de la unanimidad.
Meloni, hasta hace poco, no estaba del todo convencida.
Pero su postura, en la alianza con Merz —quien, en cambio, aboga por la cooperación intergubernamental, donde una coalición de 27 países llevaría a un estancamiento—, podría suavizarse significativamente.
No obstante, esta cooperación entre Estados no equivale al federalismo europeo del presidente francés, Emmanuel Macron.
París, como era de esperar, se opone a la idea de que la cooperación reforzada se convierta en un "método".
Pero la fricción entre Merz y Macron no termina ahí.
El caso del supercaza franco-alemán sigue muy vigente, al igual que sus posturas casi opuestas sobre la deuda conjunta y la preferencia europea en el mercado industrial.
En ese contexto, Roma eligió a Berlín.
De hecho, el canciller italiano, Antonio Tajani, incluso frenó una vieja obsesión italiana: los eurobonos, explicando que "la competitividad debe ser ahora el centro".
Sin embargo, el nuevo eje italo-alemán no convence a todos en Italia, por ejemplo a la líder del opositor Partido Democrático, Elly Schlein, quien cree que "va en la dirección equivocada", ni tampoco al expremier Mario Monti, quien advirtió en el Financial Times que Roma y Berlín "están fragmentando el mercado único; su fórmula busca el consenso, no la competitividad".
En tanto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, estará en la precumbre, desempeñando el papel sin precedentes de equilibrar las dos partes.
Macron casi con toda seguridad estará presente, pero el presidente del gobierno español Pedro Sánchez probablemente no, al estar políticamente a años luz de Merz y de Meloni.
Tampoco se espera la presencia de Mario Draghi y Enrico Letta, autores de los dos informes que inaugurarán la cumbre de los 27 miembros sobre competitividad.
Letta reiterará la necesidad de una agenda sencilla pero ambiciosa para relanzar el mercado único y completarlo para 2028.
Partiendo de tres factores clave —mercados de capitales, energía y conectividad— y delineando un mercado único que facilite a empresas y ciudadanos el acceso al capital y la inversión, y reduzca los costes energéticos, Draghi ya hizo numerosos llamamientos, aunque su informe solo se implementó en un 15%.
Algunos en Bruselas imaginan que uno o más líderes podrían proponer otorgarle a Draghi un nuevo rol, también como parte del impulso a la competitividad.
París, por ejemplo, podría proponerlo.
Pero la idea sigue siendo remota, y el consenso entre los 27 países está por verse. (ANSA).



