Europa: Nuevo gobierno en Países Bajos, pero el equilibrio es frágil
Rob Jetten al frente y una coalición minoritaria pro Kiev, pro OTAN y europeísta

Más de tres meses después de su sorpresiva victoria en octubre, la estrella emergente Rob Jetten ha presentado la plataforma de su coalición minoritaria, que reúne a sus progresistas del D66, a los liberales de derecha del VVD y a los democristianos del CDA.
Desde el eslogan de victoria, al estilo de Barack Obama, "Se puede hacer", hasta el manifiesto titulado "Comencemos", el primer ministro electo de Países Bajos se prepara para la prueba más compleja hasta la fecha: liderar un gobierno destinado a depender del arte de la mediación.
Un desafío que afecta a todo el país, atrapado en una inestabilidad crónica, con cinco gobiernos en quince años y el último experimento —liderado por el ultraderechista Geert Wilders— fracasando en tan solo once meses.
El camino del próximo gobierno se perfila como un compromiso. "Queremos construir unos Países Bajos mejores, con el corazón y el alma. Juntos trabajamos para reactivar la política y garantizar a los ciudadanos oportunidades, respeto y seguridad", enfatizó Jetten al presentar un documento político de 67 páginas centrado en el apoyo a Ucrania y la plena adhesión a la OTAN, con el compromiso de aumentar el gasto en defensa hasta el 3,5% del PIB.
Un aumento de casi 20.000 millones de euros en los próximos años abre de inmediato la ecuación política: posibles recortes en sanidad y bienestar social ya están en la mira de la oposición. En Europa, no hay ningún avance: se mantiene la austeridad tradicional y se cierra la puerta a los eurobonos.
El tema más delicado sigue siendo la migración: el gobierno en espera promete medidas más estrictas y, de ser necesario, incluso una prohibición temporal de las solicitudes de asilo. Sin embargo, esta postura se presenta como "pragmática", no como una seña de identidad.
El niño prodigio político neerlandés —un europeo acérrimo y defensor de los derechos civiles, ahora en camino de convertirse en el primer ministro más joven de la historia holandesa y el primero abiertamente gay, a sus 38 años— espera una "nueva etapa" desde la que "reconstruir el progreso".
Su llamado a la "responsabilidad" revela la conciencia de que, sin cooperación, el gobierno, con 66 escaños —nueve menos que la mayoría necesaria— corre el riesgo de ser efímero.
Esta exigencia sin duda no encontrará apoyo en el gran perdedor, aunque derrotado por un estrecho margen, Wilders: "No presenciaremos la destrucción de los Países Bajos. Seremos una oposición feroz", bramó, criticando un programa que incluso los socialistas calificaron de "ataque a la civilización".
El único salvavidas parece provenir del Partido Laborista-Verde, liderado por el heredero de Frans Timmermans, Jesse Klaver: listo para una oposición "responsable", pero decidido a lograr una agenda "más social y verde". La experiencia de Jetten como corredor de maratón podría resultar ser un detalle menos insignificante de lo esperado. (ANSA).



