Fernando Mendoza acapara las miradas y la atención en el Scouting Combine de la NFL

INDIANÁPOLIS (AP) — Fernando Mendoza, el ganador del Trofeo Heisman, posee todas las cualidades que los equipos de la NFL codician en un quarterback franquicia.
Es inteligente, tiene movilidad, lee rápido las jugadas y lanza el balón con rapidez. Tiene un brazo fuerte y el tamaño prototípico. Además, cuenta con tres años de experiencia como titular y un campeonato nacional.
Pero Mendoza, que en su momento recibió poco interés en el reclutamiento, aprendió hace mucho a no dar nada por sentado. Si el gran favorito para ser la selección global número 1 en el draft de abril cumple con esas expectativas, asumirá la presión de triunfar.
Y si los Raiders de Las Vegas, necesitados de un quarterback, deciden pasar de largo con Mendoza, el exastro de Indiana no se inquietará. En cambio, Mendoza, nacido en Boston, espera tomar prestada una página del plan de juego de uno de sus jugadores favoritos.
“Sea cual sea el equipo que me seleccione, estoy agradecido — ya sea la selección número 1 o la 199”, dijo Mendoza, aludiendo al puesto exacto en el que fue elegido en el draft de 2000 el actual copropietario de los Raiders y quarterback campeón de siete Super Bowls, Tom Brady.
Nadie, por supuesto, anticipa que Mendoza caiga tan abajo, aunque han ocurrido cosas más extrañas.
Carson Beck comenzó la temporada 2024 como el favorito para ser la primera selección pero pasó penurias al final de la campaña con una lesión de codo que requirió cirugía y lo obligó a transferirse de Georgia a Miami.
Cuando llegó el combine anual de evaluación de talentos de la liga el febrero pasado, Shedeur Sanders y Cam Ward parecían encaminados a salir en la parte alta. Ward ganó la batalla y se fue a Tennessee con la primera selección, mientras que Sanders tuvo que esperar hasta que Cleveland finalmente lo tomó en la posición 144.
Este año, sin embargo, no parece haber dudas. Mendoza está claramente a la cabeza de esta generación.
A dondequiera que fue el viernes, las cámaras lo siguieron: desde los teléfonos que se alzaban frente a su podio hasta las rondas posteriores de entrevistas televisivas que hizo dentro de la sala de prensa y quienes filmaban a Mendoza mientras caminaba por los pasillos del Indiana Convention Center.
No planea lanzar el sábado por la noche porque la temporada de 16 partidos de Indiana le dejó menos tiempo para prepararse para el combine respecto a otros jugadores. Sí tiene previsto lanzar el 1 de abril en su Pro Day.
Beck pasó la primavera y el verano pasados rehabilitándose en un esfuerzo por demostrar que podía recuperar su forma previa a la lesión. El resultado: llevó a Miami al partido por el campeonato nacional en su estadio, reconstruyó su valor de cara al draft y ahora espera demostrar que podría ser una selección de primera ronda.
Drew Allar enfrenta un intento de regreso similar, aunque con un calendario acelerado.
Regresó a Penn State el otoño pasado en lugar de dar el salto al profesionalismo para buscar un campeonato nacional. Nada salió bien. El equipo, ubicado en el primer puesto en la encuesta de pretemporada de The Associated Press, tropezó temprano y la campaña se desmoronó rápidamente, lo que derivó en el despido del entrenador James Franklin a mitad de campaña.
Luego, a mediados de octubre, Allar sufrió una fractura en el tobillo izquierdo que requirió una cirugía que puso fin a su temporada. Ahora intenta demostrar a los cazatalentos de la NFL que está sano.
Para Mendoza, este es un tipo de escenario distinto. Aquí intenta demostrar a decenas de equipos que tiene lo necesario para seguir los pasos de Brady y convertirse en la solución a largo plazo de algún equipo en la posición de quarterback.
“Ahora mismo, estoy desempleado”, dijo. “Así que esta es mi entrevista de trabajo y, como todos dicen, es la entrevista de trabajo más importante de tu vida. Así que ahora mismo, sólo estoy tratando de hacer todo para, ojalá, conseguir empleo”.
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