Gabón, un país petrolero y empobrecido tras 55 años de dinastía Bongo

El golpe en Gabón puso fin a 55 años de dominio de la familia Bongo, acusada de enriquecerse a costa del petróleo que atesora el país y del que buena parte de su empobrecida población no se benefició a lo largo de todas estas décadas.
El presidente Ali Bongo, sucesor de su padre Omar en el año 2009, fue derrocado por los militares el 30 de agosto, poco después de anunciarse su reelección tras unos cuestionados comicios.
La herencia dejada por los 55 años de dominio de la familia Bongo (Omar gobernó casi 42 años) es la de un país en el que un tercio de su población de 2,3 millones de habitantes vive bajo el umbral de la pobreza, según datos del Banco Mundial.
Una pequeña fracción, en cambio, vive en la opulencia, como puede verse en el barrio Sablière de Libreville, la capital. Allí, muchas de las villas de lujo pertenecen al clan Bongo, cuyo patriarca Omar dejó 54 hijos.
Los barrios más periféricos, sin embargo, carecen de agua corriente y tienen acceso limitado a la luz.
"El gran punto flaco de ese régimen fue el mal reparto de la riqueza, y que ésta estuviera en manos del 20% de las personas de la clase gobernante", explica Axel Augé, sociólogo especializado en África central.
"El país estaba gestionado como si fuera la propiedad privada de una familia", una suerte de "autocracia familiar", abunda Thierry Vircoulon, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).
- Servicios públicos en ruinas -
En Gabón, viajar de una ciudad a otra es casi imposible por el mal estado de las carreteras.
En cuanto al transporte aéreo, sólo hay una compañía privada, que opera algunos vuelos a precios prohibitivos para el gabonés medio.
Y la única vía ferrea del país está a menudo fuera de uso para los pasajeros, ya que se ve monopolizada, cuando no dañada por los trenes cargados de manganeso, explotado casi exclusivamente por una filial local del grupo francés Eramet. El país africano es uno de los mayores productores mundiales de este metal.
Por otro lado, los hospitales públicos carecen de todo, y el sistema escolar está en ruinas, hasta el punto que los militares han hecho de todo ello dos de sus principales prioridades.
Acostumbrado a vivir del maná del petróleo, Gabón, cuarto productor de oro negro del África subsahariana, apenas tiene industria y lo importa casi todo, incluyendo frutas y verduras en un país donde llueve abundamentente sobre una tierra fértil.
Estadísticamente es el tercer país más rico del continente por habitante (8.820 dólares anuales), pero el 32,9% de su población vive bajo el umbral de la pobreza (definida como 2,15 USD por día), según destacó en abril el Banco Mundial.
Tras su independencia de Francia en 1960 Gabón vivió un boom del sector petróleo, pero seis décadas después el diagnóstico es inquietante: "el país no logra traducir sus importantes riquezas naturales en un crecimiento sostenible e inclusivo", según el Banco Mundial.
Bajo la presidencia de Omar Bongo (1967-2009), Gabón fue un exponente de la llamada "Françafrique": un sistema de corrupción, favores políticos y tejemanejes comerciales entre París y sus antiguas colonias africanas, por el que los gobernantes cobraban generosas mordidas a cambio de la explotación de los recursos del país por parte de empresas francesas.
- Bienes comprados con el dinero de la corrupción -
El "caso Elf", un escándalo financiero que estalló en Francia en 1994, es un buen ejemplo. El asunto se remonta a la creación de la compañía petrolera pública francesa Elf en 1967, el año en que Omar Bongo llegó al poder, con el apoyo de Francia para garantizarse su acceso al petróleo y el uranio de Gabón.
En otra causa judicial, la de los llamados "bienes mal adquiridos", en los años 2010, la justicia francesa enumeró bienes inmobiliarios de la familia Bongo en Francia por valor de 85 millones de euros. Bienes adquiridos gracias a la corrupción practicada en Gabón.
A día de hoy, diez de los hijos de Omar Bongo están acusados de "ocultamiento de desvíos de fondos públicos", según indicó a AFP una fuente judicial en París. El depuesto presidente Ali Bongo se vio a salvo por gozar de inmunidad en tanto que jefe de Estado.
Según documentos consultados por AFP, el caso Elf demostró que la fortuna familiar de los Bongo venía "en gran medida de las comisiones irregulares que pagó Elf" a Omar Bongo y a su clan durante décadas.
Los hijos de Omar Bongo cuentan también con propiedades en Reino Unido y Estados Unidos.
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