Greenpeace denuncia continuación de comercio nuclear entre Francia y Rusia
La organización ambientalista Greenpeace denunció el miércoles que el comercio nuclear entre Francia y Rusia continúa, casi cuatro años después de la invasión de Ucrania, a través de la importación de uranio enriquecido ruso
La organización ambientalista Greenpeace denunció el miércoles que el comercio nuclear entre Francia y Rusia continúa, casi cuatro años después de la invasión de Ucrania, a través de la importación de uranio enriquecido ruso y uranio natural de Kazajistán y Uzbekistán.
Ni Francia ni la UE han "puesto fin a sus relaciones comerciales con Rosatom", el gigante nuclear público ruso, según un nuevo informe de Greenpeace.
"El gobierno francés y Europa deben sancionar a Rosatom para enviar una señal fuerte y poner fin a la impunidad de la primera empresa del mundo en tomar por la fuerza una central nuclear extranjera", señaló en referencia a la planta ucraniana de Zaporiyia.
"En ese contexto, el comercio nuclear con Rosatom es intolerable", afirmó Pauline Boyer, directora de campaña de Transición Energética de Greenpeace Francia en un comunicado.
En 2025, la mitad (49,9%) del uranio natural importado en Francia provino de esas dos antiguas repúblicas soviéticas, según el estudio de la organización ambientalista, basado en el análisis de cifras aduaneras.
Según la ONG antinuclear, "gran parte" de esas importaciones "sigue transitando por territorio ruso en manos de Rosatom antes de ser entregadas en los puertos de Dunkerke o Róterdam y enviadas a las plantas de Orano", el gigante francés de procesamiento de uranio.
"El Estado ruso continúa manteniendo un control férreo del sector minero kazajo", sostuvo Greenpeace.



