Hollywood: Estrellas de Hollywood y músicos contra el uso no autorizado de la IA
"Robar no es innovación", firman Scarlett Johansson y R.E.M.

Son casi 800 los firmantes, entre ellos Scarlett Johansson, Cate Blanchett, Billy Corgan y R.E.M., reunidos bajo la idea de que "robar nuestro trabajo no es innovación. No es progreso. Es robo, puro y simple".
En el sitio de la campaña, los impulsores subrayan que "existe una manera mejor de actuar". "A través de acuerdos de licencia y asociaciones —explican— algunas empresas de inteligencia artificial han emprendido un camino responsable y ético para obtener los contenidos y materiales que desean utilizar".
La advertencia no es contra la tecnología en sí: "Podemos tener una IA avanzada y en rápido desarrollo, garantizando al mismo tiempo el respeto de los derechos de los creadores".
Según la Human Artistry Campaign, que incluye entre otros a la Recording Industry Association of America y al sindicato de actores estadounidense Sag-Aftra, "algunas de las mayores empresas tecnológicas están utilizando el trabajo de creadores estadounidenses para construir plataformas de inteligencia artificial sin ningún respeto por las leyes de copyright".
El año pasado, Cate Blanchett, junto a 400 directores, escritores, actores y músicos, firmó una carta dirigida a la Casa Blanca en la que se pedía no ceder a las demandas de los gigantes tecnológicos de poder entrenar sus sistemas con obras protegidas por derechos de autor sin autorización.
En los últimos dos años, el conflicto entre la industria creativa y las grandes empresas tecnológicas se convirtió en uno de los ejes centrales del debate sobre la regulación de la inteligencia artificial en Estados Unidos y Europa. Actores, guionistas y músicos ya protagonizaron huelgas históricas en Hollywood en 2023, cuando exigieron límites claros al uso de IA en la creación de guiones, doblajes y réplicas digitales de voces e imágenes.
El tema también llegó a los tribunales. Diversos autores, editoriales y sellos discográficos presentaron demandas contra compañías de tecnología por el presunto uso masivo de obras protegidas para entrenar sistemas de inteligencia artificial sin autorización ni compensación. Entre los casos más resonantes figuran acciones judiciales contra OpenAI, Meta y otras plataformas por violaciones al derecho de autor.
La preocupación se extiende además al impacto laboral. Los sindicatos advierten que el uso indiscriminado de IA generativa podría reemplazar puestos de trabajo creativos y permitir la reproducción ilimitada de voces, rostros y estilos artísticos sin el consentimiento de sus titulares. SAG-AFTRA y otros gremios reclaman marcos regulatorios que garanticen contratos claros, licencias obligatorias y mecanismos de compensación.
El debate también involucra a los gobiernos. En Estados Unidos, la Casa Blanca evalúa nuevas normas para regular el entrenamiento de sistemas de IA con material protegido, mientras que en la Unión Europea la reciente Ley de Inteligencia Artificial incluye disposiciones sobre transparencia y respeto de los derechos de autor.
Para los impulsores de la campaña, la clave es encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica y protección de la creación humana. (ANSA).



