Inmigración: migración en EEUU, tensiones por uso de la Guardia Costera
Despliegue de recursos del cuerpo para deportaciones genera fricciones internas

De acuerdo con estas versiones, dentro de la USCG aumentó el malestar por la reasignación de misiones tradicionales —como patrullaje marítimo y búsqueda y rescate— hacia vuelos logísticos destinados al traslado de detenidos y apoyo a expulsiones. Este cambio no solo ha tensado la cadena de mando, sino que también ha impactado la moral interna y la percepción de la identidad del servicio.
Uno de los episodios que intensificó las fricciones, según reportes, ocurrió cuando se propuso redirigir un avión C-130 que participaba en una operación de búsqueda y rescate para cubrir requerimientos asociados a deportaciones. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) rechazó esta caracterización, atribuyendo las acusaciones a una campaña interna.
El trasfondo de la situación es estructural: la Guardia Costera es, al mismo tiempo, una fuerza armada y una agencia federal bajo el paraguas del DHS, con un amplio mandato que abarca desde rescates hasta la interdicción de drogas y el control de fronteras marítimas.
La administración sostiene que la "aplicación migratoria" es parte central de su misión, pero críticos y fuentes internas señalan que el ritmo y la prioridad política de estas tareas están alterando el equilibrio operativo del cuerpo.
Además, otras controversias internas relacionadas con el uso de aeronaves y la gestión del entorno de Noem —incluyendo un incidente reportado por The Wall Street Journal sobre un piloto de la Guardia Costera y el equipo de la secretaria— han alimentado la narrativa de turbulencias dentro del DHS.
Este debate surge en un contexto en el que la Casa Blanca refuerza su estrategia de control migratorio y presiona por una mayor disponibilidad de recursos federales para traslados y expulsiones. Organizaciones que monitorean vuelos de deportación, basadas en datos públicos de aviación, han reportado un aumento en la participación de aeronaves gubernamentales en operaciones migratorias, lo que se utiliza como un indicador del cambio en las prioridades operativas.
En este marco, la ceremonia de asunción del almirante Kevin Lunday como comandante de la Guardia Costera —presidida por Noem— se presentó como una imagen política de coordinación institucional, aunque persisten interrogantes sobre hasta dónde se extenderá el "surge" migratorio y qué costos tendrá para las misiones históricas del servicio. (ANSA).



