Irán bloquea Internet y manifestantes provocan incendios en clima de agitación creciente

Por Parisa Hafezi
DUBÁI, 9 ene (Reuters) - Irán quedó prácticamente aislado del mundo exterior el viernes después de que las autoridades bloquearan Internet para frenar los crecientes disturbios, mientras videos mostraban edificios en llamas en las protestas antigubernamentales que asolaban varias ciudades del país.
Grupos de derechos humanos ya han documentado decenas de muertes de manifestantes en casi dos semanas y, mientras la televisión estatal iraní mostraba enfrentamientos e incendios, la agencia de noticias semioficial Tasnim informaba que varios policías habían muerto durante la noche.
En un discurso televisado, el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, prometió no dar marcha atrás y acusó a los manifestantes de actuar en nombre de grupos opositores emigrados y de Estados Unidos. Un fiscal amenazó con condenas a muerte.
Los disturbios no han movilizado a tantas capas de la sociedad como otros estallidos de protesta de los últimos años, pero las autoridades parecen más vulnerables debido a la grave situación económica y a las secuelas de la guerra del año pasado con Israel y Estados Unidos.
Aunque las protestas iniciales se centraron en la economía, con el rial perdiendo la mitad de su valor frente al dólar el año pasado y una inflación superior al 40% en diciembre, se han transformado para incluir consignas dirigidas directamente a las autoridades.
EDIFICIOS Y VEHÍCULOS EN LLAMAS
El apagón de Internet ha reducido drásticamente la cantidad de información que sale del país. Las llamadas telefónicas a Irán no se recibían. Al menos 17 vuelos entre Dubai e Irán fueron cancelados, según el sitio web del aeropuerto de Dubai.
Las protestas comenzaron a finales del mes pasado con manifestaciones de tenderos y comerciantes de bazares por la aceleración de la inflación y la caída del rial, pero pronto se extendieron a universidades y ciudades de provincia, con enfrentamientos de jóvenes con las fuerzas de seguridad.
Las imágenes publicadas por la televisión estatal durante la noche mostraban autobuses, coches y motocicletas en llamas, así como incendios en estaciones de metro y bancos.
El canal culpó de los disturbios a la Organización de Muyahidines del Pueblo, una facción de la oposición con sede en el extranjero que se escindió tras la Revolución Islámica de 1979 y que también se conoce como Muyahidín del Pueblo.
Un periodista de la televisión estatal, frente a los incendios de la calle Shariati, en el puerto de Rasht, en el Mar Caspio, señaló que "esto parece una zona de guerra: todas las tiendas han sido destruidas".
Videos verificados por Reuters tomados en la capital, Teherán, mostraban a cientos de personas marchando. En uno de los videos, se oía a una mujer gritar "¡Muerte a Jamenei!".
Otros cánticos incluían eslóganes en apoyo de la monarquía.
El grupo iraní de defensa de los derechos humanos Hengaw informó que una marcha de protesta tras la oración del viernes en Zahedan, donde predomina la minoría baluch, había sido recibida con disparos que hirieron a varias personas.
Las autoridades han adoptado un doble enfoque: califican de legítimas las protestas por la economía, condenan a los que califican de alborotadores violentos y reprimen con las fuerzas de seguridad.
La semana pasada, el presidente Masoud Pezeshkian instó a las autoridades a adoptar un "enfoque amable y responsable", y el gobierno ofreció modestos incentivos económicos para ayudar a compensar el creciente empobrecimiento a medida que se disparaba la inflación.
Sin embargo, a medida que se extendían los disturbios y los enfrentamientos parecían más violentos, el Líder Supremo, máxima autoridad en Irán, por encima del presidente electo y el Parlamento, utilizó el viernes un lenguaje mucho más duro.
"La República Islámica llegó al poder gracias a la sangre de cientos de miles de personas honorables. No retrocederá ante los vándalos", dijo, acusando a los implicados en los disturbios de buscar complacer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El fiscal general de Teherán dijo que quienes cometieran sabotajes, quemaran bienes públicos o participaran en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad se enfrentarían a la pena de muerte.
OPOSICIÓN FRAGMENTADA
Las fragmentadas facciones de la oposición externa de Irán convocaron más protestas, y los manifestantes han coreado lemas como "¡Muerte al dictador!" y alabanzas a la monarquía derrocada en 1979.
Reza Pahlavi, hijo exiliado del difunto sha, dijo a los iraníes en una publicación en las redes sociales que "los ojos del mundo están sobre ustedes. Salgan a la calle".
Sin embargo, el grado de apoyo dentro de Irán a la monarquía o al MKO, el más ruidoso de los grupos de oposición emigrados, es discutido.
Trump, que bombardeó Irán el verano pasado y advirtió a Teherán la semana pasada de que Estados Unidos podría acudir en ayuda de los manifestantes, dijo el viernes que no se reuniría con Pahlavi y que "no estaba seguro de que fuera apropiado" apoyarle.
Alemania condenó la violencia contra los manifestantes, afirmando que debe garantizarse el derecho de manifestación y reunión y que los medios de comunicación iraníes deben poder informar libremente.
A pesar del aumento de la presión, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, afirmó el viernes que la posibilidad de una intervención militar extranjera en Irán era "muy baja". Araqchi señaló que el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, que a menudo ha intercedido en las negociaciones entre Irán y Occidente, visitaría el país el sábado.
A lo largo de décadas, la República Islámica ha sufrido repetidos episodios de agitación nacional, como las protestas estudiantiles de 1999, las manifestaciones masivas por el controvertido resultado de las elecciones de 2009, las manifestaciones por las dificultades económicas de 2019 y las protestas Mujer, Vida, Libertad de 2022.
Las protestas de 2022, desencadenadas por el asesinato de una joven bajo custodia de la policía de moralidad islámica de Irán sacaron a la calle a una gran variedad de personas, entre hombres y mujeres, ancianos y jóvenes, ricos y pobres.
Al final fueron reprimidas, con centenares de muertos y miles de encarcelados, pero las autoridades también cedieron terreno posteriormente, y ahora las mujeres desobedecen sistemáticamente los códigos de vestimenta pública.
(Reporte de Parisa Hafezi y Redacción de Dubai, reporte adicional de Vinaya K y Marine Delrue; Redacción de Angus McDowall; edición de Kevin Liffey y Mark Heinrich. Editado en español por Tomás Cobos y Natalia Ramos)



