Irán: Crece la tensión en Irán, al menos seis muertos en las protestas
Enfrentamientos violentos en el quinto día de manifestaciones, mueren civiles y milicianos

En las últimas horas, la situación se tornó incandescente, particularmente en zonas del oeste y suroeste.
Según los medios iraníes, hasta ahora hubo tres episodios mortales.
El más reciente, reportado por la agencia Fars, ocurrió en Azna, en la provincia de Lorestán, donde tres personas perdieron la vida y otras 17 resultaron heridas en incidentes ocurridos cuando un grupo de manifestantes habría "atacado una estación de policía" durante una concentración.
Según las primeras informaciones, las víctimas serían civiles.
La misma fuente informó de otros dos civiles muertos en enfrentamientos con las fuerzas del orden en Lordegan.
Mientras tanto, la televisión estatal reportó que un miembro de las fuerzas de seguridad iraníes fue asesinado durante la noche en las protestas en Kouhdasht, donde también resultaron heridos otros 13 entre combatientes Basij y agentes de policía.
El Centro Abdorrahman Boroumand para los Derechos Humanos en Irán, con sede en Washington, denunció situaciones en las que la policía "abrió fuego directamente" contra los manifestantes.
Además, el mismo centro sostiene que la persona muerta en Kouhdasht en realidad no era un miliciano afiliado a la Guardia Revolucionaria, sino un joven perteneciente a una minoría religiosa.
Las manifestaciones de los últimos días son las más significativas desde la gran revuelta que estalló en Irán en 2022, aunque por el momento no alcanzaron sus dimensiones.
En ese caso, las protestas estallaron tras el arresto de Mahsa Jina Amini, una estudiante de 22 años acusada de no llevar correctamente el hiyab, y su muerte bajo custodia policial.
Esta vez, la ola de exasperación popular se desató primero en el sector de los comerciantes de Teherán, que cerraron sus tiendas para protestar contra la alta inflación, la devaluación de la moneda y el estancamiento económico.
Luego se involucraron otros sectores, como el de los estudiantes en diversas ciudades.
Hasta ahora, el gobierno se mostró propenso a intentar aplacar el descontento, reconociendo las "reivindicaciones legítimas" de quienes protestan por las dificultades económicas.
Al mismo tiempo, las autoridades se declararon listas para actuar contra "grupos hostiles" que buscan "transformar las manifestaciones en violencia": así justificaron el arresto de siete personas acusadas de vínculos con organizaciones extranjeras anti-Teherán. (ANSA).



