Irán: el régimen convoca a las plazas, pero abre el diálogo con Trump
Contactos con Witkoff, mientras el ejército de EEUU prepara opciones de ataque

Miles de personas han sido convocadas en Teherán y en otras ciudades para una contramanifestación en apoyo a la República Islámica, pero sobre todo se ha activado un canal diplomático con Estados Unidos, confirmado por Donald Trump, para tratar de desactivar las amenazas de un ataque militar estadounidense.
El choque, en cambio, es frontal con Europa: el ministerio de Exteriores iraní anunció la convocatoria de los representantes de Italia, Reino Unido, Francia y Alemania para condenar el apoyo de sus gobiernos a los "revoltosos", mientras el Parlamento Europeo ha vetado el acceso a todos los representantes iraníes.
"La República Islámica de Irán no busca la guerra, pero está plenamente preparada para la guerra", advirtió el ministro de Exteriores Abbas Araghchi, abriendo al mismo tiempo la puerta a negociaciones siempre que sean "justas, con igualdad de derechos y basadas en el respeto mutuo".
El propio Araghchi informó de la apertura de un "canal de comunicación con el enviado especial del presidente de Estados Unidos", Steve Witkoff. Según Axios, Teherán busca rebajar la tensión con Washington o, al menos, ganar tiempo antes de cualquier acción estadounidense.
Trump aseguró incluso que se estaría preparando "una reunión" entre representantes de ambos países, que no mantienen relaciones diplomáticas directas.
"La dirigencia iraní llamó" el sábado, afirmó el magnate, sin dejar de aumentar la presión sobre los ayatolás: Estados Unidos podría "tener que actuar antes de una reunión", advirtió, mientras el Ejército estadounidense evalúa "opciones muy concretas" de intervención militar, entre ellas bombardeos o ciberataques.
Muy distinto ha sido el tono del Gobierno iraní hacia Europa. Los embajadores o encargados de negocios de Berlín, París, Roma y Londres fueron citados en el Ministerio de Exteriores, donde se les mostraron imágenes que, según el régimen, documentan actos violentos de los manifestantes.
De ahí la exigencia de trasladar ese material a sus respectivos ministros y "retirar las declaraciones oficiales de apoyo" a las protestas.
Esta es la versión difundida por Teherán para consumo interno, mientras que fuentes diplomáticas europeas hablaron de un simple "briefing" sobre la situación con los jefes de misión extranjeros.
Esta demostración ostentosa de fuerza puede interpretarse como un intento del régimen de mostrarse firme en un país cada vez más al borde del estallido por la crisis económica.
Para alimentar ese relato, las autoridades movilizaron a los sectores afines, que —según imágenes de la televisión estatal— inundaron el centro de Teherán y otras ciudades para respaldar al Gobierno "contra el terrorismo" y rendir homenaje a las fuerzas de seguridad muertas durante las protestas.
Concentraciones elogiadas por el líder supremo Ali Jamenei, que las calificó como una "advertencia" a Estados Unidos. El régimen ha recibido además el renovado respaldo de China y Rusia, que en particular ofreció "coordinar posiciones para garantizar la seguridad".
En cuanto al balance real de las protestas, el persistente bloqueo de internet impuesto por las autoridades dificulta las actualizaciones. El Gobierno asegura que la situación "está ahora bajo control total", pero el número de víctimas sigue aumentando día tras día, con cifras que varían según las fuentes.
La ONG con sede en Noruega Iran Human Rights habla de al menos 648 muertos desde el 28 de diciembre, además de miles de heridos y 10.000 detenidos.
Según el Consejo Nacional de la Resistencia Iraní y la Fundación Mohammadi, los fallecidos serían miles. Para quienes continúan protestando, el futuro pende de un hilo: quienes logran comunicarse con el exterior a través de Starlink corren el riesgo de ser identificados por el régimen. Y la acusación de sabotaje puede acarrear la pena de muerte. (ANSA).



