Irán: Pekín pide cautela en Irán, pero sigue de cerca movimientos de EE. UU
Una empresa china publica imágenes satelitales del portaaviones estadounidense
A medida que las tensiones en Medio Oriente crecen, China observa con preocupación, pero también con interés estratégico: de hecho, en lo específico de lo que se juega en el petróleo iraní, una parte significativa se destina a Pekín.
Pero también existe otro frente, menos visible pero igualmente importante: la posibilidad de vigilar de cerca los movimientos militares estadounidenses en un escenario de crisis real.
En este contexto, MizarVision, empresa china de análisis de inteligencia comercial, activa desde 2021, lleva aproximadamente dos años monitorizando y compartiendo imágenes satelitales de las fuerzas armadas estadounidenses en redes sociales.
En los últimos meses, la actividad se intensificó en frecuencia y precisión.
La compañía cartografió recientemente el portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande del mundo, saliendo de la base de la OTAN en Souda, Creta, rumbo a Israel.
Las imágenes no se limitan a buques de guerra.
También se mostraron once cazas F-22 Raptor desplegados en la base israelí de Uvda, veintidós aviones militares en la base saudí de Prince Sultan y una importante concentración de fuerzas en la isla de Diego García, en el océano Índico.
Una demostración de capacidad tecnológica que permite a Pekín monitorear activos de alto valor casi en tiempo real, incluidas fuerzas estadounidenses desplegadas en bases aliadas desde las que se podría lanzar una posible operación contra Teherán, a pesar de la resistencia de algunos países de la región.
Según diversos informes, la actividad de MizarVision se intensificó tras la breve guerra de doce días entre Estados Unidos e Irán.
Teherán ya compra tecnología y equipo militar chino y, según se informó, está cerca de cerrar un acuerdo para misiles de crucero antibuque.
Sin embargo, tras el conflicto, la demanda de apoyo estratégico por parte de la República Islámica aumentó.
Según trascendidos, la ayuda china se proporcionó no solo mediante suministros materiales, sino también mediante la difusión pública de imágenes satelitales de los movimientos estadounidenses, una herramienta que indirectamente fortalece la capacidad defensiva de Irán.
Oficialmente, Pekín sigue instando a la desescalada y la moderación.
Al mismo tiempo, pidió a sus ciudadanos que abandonen Irán, una señal de que los líderes no descartan un empeoramiento de la situación.
En caso de un ataque estadounidense, la inteligencia china seguiría teniendo acceso a información valiosa, útil no solo en lo inmediato, sino también en el futuro, por ejemplo, en una posible confrontación por Taiwán.
Al mismo tiempo, China debe lidiar con su propia dinámica interna.
Apenas unos días antes de las "Dos Sesiones", que congregarán a miles de delegados en Pekín, el presidente Xi destituyó al ministro de Gestión de Emergencias, Wang Xiangxi, tras investigaciones de corrupción, y el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional eliminó a diecinueve funcionarios, incluidos nueve militares, de su lista de parlamentarios.
Entre los nombres se encuentran el excomandante de la Armada Shen Jinlong y el comandante de las Fuerzas Terrestres Li Qiaoming.
Un destino que también corrieron hace unos días Zhang Youxia, vicepresidente de la Comisión Militar Central, y Liu Zhenli, jefe del Estado Mayor Conjunto.
Mientras observa las acciones de Estados Unidos en el Golfo, Pekín consolida la estabilidad interna y perfecciona sus herramientas analíticas.
La crisis de Medio Oriente no es solo un riesgo energético o diplomático: también es un campo de pruebas para la futura competencia estratégica. (ANSA)



