Irán: Rubina soñaba con la moda, muerta en Irán
Joven de 23 años muerta en la represión de las protestas

Rubina Aminian, oriunda de Mariván, fue asesinada mientras estaba en la calle junto a muchos otros jóvenes como ella, manifestándose contra un gobierno que desde hace más de dos semanas intenta, por todos los medios, silenciar a una generación cansada que reclama derechos aun a costa de su propia integridad. Que exige libertad. La misma libertad que quería Rubina, estudiante de diseño textil y de moda en el Shariati College de Teherán.
Según Iran Human Rights, Rubina fue asesinada la noche del jueves pasado, después de salir de la universidad para sumarse a las protestas. Le dispararon en la cabeza, por detrás y a quemarropa. Como una ejecución.
Tras conocer la noticia, sus familiares viajaron desde Kermanshah, donde viven, hasta la capital iraní para identificar el cuerpo.
De acuerdo con fuentes cercanas a la familia citadas por la ONG, en el mismo lugar donde fue depositado el cuerpo de Rubina, irónicamente cerca de la universidad, había cadáveres de cientos de jóvenes asesinados durante las protestas. La mayoría tenía entre 18 y 22 años y presentaba disparos a corta distancia en la cabeza y el cuello, efectuados por las fuerzas gubernamentales.
El número total de muertos verificados por Human Rights Activists Agency asciende actualmente a 466, aunque algunas fuentes estiman que podrían superar los 2.000.
Entre ellos está también Rubina, kurda y casi contemporánea de Mahsa Amini, cuya brutal muerte desató en 2022 una ola de protestas que dio origen al movimiento "Mujer, vida, libertad".
A la familia de la joven, una nueva víctima del régimen de los ayatolás, inicialmente no se le permitió identificar el cuerpo. Luego, las autoridades intentaron impedir que se lo llevaran.
Cuando finalmente lo lograron y regresaron a Kermanshah, descubrieron que fuerzas de inteligencia habían rodeado su casa: no querían permitir el entierro.
Al final, la joven de 23 años fue sepultada a la vera de la carretera entre Kermanshah y Kamyaran, pero ninguna de las mezquitas a las que acudió la familia aceptó realizar el rito funerario, alegando que no tenían autorización.
Apenas se conoció su muerte, el nombre de Rubina se convirtió en un hashtag en las redes sociales, en un grito de lucha. Las imágenes difundidas, pese a que el apagón de internet ya supera las 60 horas, la muestran sonriente mientras se maquilla frente a la cámara y luce algunas de sus creaciones, que van desde tonos suaves hasta estampados vibrantes.
Son instantáneas en las que aparece a veces sin velo y otras con el hiyab puesto. Porque también eso es libertad. (ANSA).



