Irán: Trump a manifestantes, "resistan, ayuda en camino" - Irá de Moscú
Las capitales europeas convocan a los embajadores de Teherán

Primero amenazó con imponer aranceles del 25% a cualquiera que mantenga relaciones comerciales con Teherán; luego canceló todo encuentro con emisarios del régimen de los ayatolás y anunció una intervención, aún imprecisa, en apoyo a los manifestantes asesinados por el régimen.
Paralelamente, comenzó a tejer la trama de un posible cambio de régimen: su enviado, Steve Witkoff, se reunió en secreto el fin de semana con el ex príncipe heredero iraní en el exilio, Reza Pahlavi, quien busca posicionarse como un líder "transitorio" en caso de que el régimen colapse.
Mientras tanto, las capitales europeas —de Roma a Berlín— convocaron a los embajadores iraníes para protestar contra la sangrienta represión y Moscú y Pekín endurecen su postura frente a las últimas amenazas estadounidenses contra un aliado geopolítico clave.
"Quien pretenda utilizar los disturbios en curso en Irán como pretexto" para un nuevo ataque contra la República Islámica, como el de junio pasado, "debe ser consciente de las consecuencias desastrosas de tales acciones para la situación en Medio Oriente y para la seguridad internacional", advirtió la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova.
La vocera acusó a "fuerzas extranjeras hostiles a Irán" de intentar "explotar las crecientes tensiones sociales para desestabilizar y destruir el Estado iraní".
China, principal comprador del crudo iraní —que representa entre el 13% y el 15% de sus importaciones totales de petróleo—, condenó los nuevos aranceles y advirtió que defenderá "con firmeza sus derechos e intereses legítimos".
Trump elevó el tono en Truth Social, dirigiéndose directamente a los manifestantes: "Patriotas iraníes, sigan protestando: tomen el control de sus instituciones! Anoten los nombres de los asesinos y de quienes abusan. Pagarán un precio altísimo".
"He cancelado todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que se detenga la matanza sin sentido de los manifestantes. La ayuda está en camino. MIGA!!!", escribió, adaptando el eslogan MAGA al contexto iraní (Make Iran Great Again).
La pregunta es qué tipo de ayuda. Tras anunciar los nuevos aranceles y pedir a Elon Musk que garantice el acceso gratis a Starlink para los opositores, el presidente reunió en la Casa Blanca a su equipo de seguridad nacional, aunque no participó personalmente del encuentro.
En el centro de la discusión estuvo un abanico de opciones presentadas por el Pentágono, más amplio de lo que se había informado previamente.
Entre los posibles objetivos figuran el programa nuclear iraní —con acciones que irían más allá de los ataques aéreos estadounidenses de junio— y las plataformas de lanzamiento de misiles balísticos, según The New York Times.
No obstante, el diario señala que las hipótesis más probables serían un ciberataque o un golpe contra el aparato de seguridad interna iraní, que está utilizando fuerza letal contra los manifestantes.
Para lanzar un ataque con misiles sería necesaria la presencia de un portaaviones en la zona, algo de lo que Estados Unidos carece actualmente, tras haber desplazado el USS Gerald Ford al Caribe en el marco de la operación contra Venezuela.
Además, se teme una represalia contra las bases estadounidenses en la región, como ya han amenazado Teherán y sus aliados. Los países árabes y musulmanes del área temen un escenario de caos.
Dentro de la administración chocan dos líneas: la intervencionista, encabezada por el secretario de Estado Marco Rubio y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, y la más prudente, representada por el vicepresidente JD Vance, cercano a la base MAGA.
Trump parece inclinarse por algún tipo de ataque, pero antes deberá definir el objetivo final.
Ray Takeyh, investigador principal del Council on Foreign Relations, considera que el magnate podría apuntar contra fuerzas como la Guardia Revolucionaria, que ha desempeñado un papel central en la represión.
Una intervención podría aliviar los temores de los iraníes e "influir en los indecisos a la hora de sumarse a las protestas", afirmó Takeyh.
Sanam Vakil, directora del programa de Medio Oriente y Norte de África del think tank Chatham House, coincide, aunque advierte: "También podría jugar a favor de un régimen paranoico, reforzando su cohesión y empujándolo a una represión aún mayor".
Vali Nasr, profesor de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins, señaló que entre 130 y 150 ciudades iraníes han registrado protestas.
"Intentar golpear a las fuerzas de seguridad en todas esas ciudades, o incluso solo en las principales, requiere mucho más que algunos ataques aéreos", explicó.
Dado que Trump probablemente "no quiere ensuciarse las manos", un ataque demostrativo podría ajustarse más a sus intenciones.
En cualquier caso, advierte Behnam Ben Taleblu, investigador de la Foundation for Defense of Democracies, el impacto sería significativo incluso si finalmente Trump decide no atacar: la inacción "reforzaría la narrativa del régimen de que Estados Unidos no es capaz de cumplir sus promesas". (ANSA).



