Japón: Japón va a las urnas y las encuestas favorecen el desafío de la premier
Takaichi hacia un posible triunfo para blindar la mayoría

Según las últimas proyecciones, la coalición de gobierno formada con el Partido de la Innovación Japonesa (Ishin) se encamina a recuperar la mayoría absoluta, sumando hasta 70 escaños a los 233 que controla actualmente, sobre un total de 465 en la cámara más influyente del Parlamento.
A poco más de tres meses de su elección, Takaichi registra índices de aprobación de entre el 60 y el 70%, un consenso construido también gracias a su capacidad para distanciarse de la imagen de un partido considerado "inmóvil", lastrado en los últimos años por escándalos vinculados al financiamiento político y por una sucesión de dirigentes con escaso carisma.
La líder ultraconservadora apostó por una comunicación directa e innovadora, especialmente en el ámbito digital: desde selfies con líderes extranjeros hasta apariciones que se volvieron virales en redes sociales. Esta estrategia le permitió captar un apoyo inédito entre los jóvenes, tradicionalmente poco interesados en la política.
Un fortalecimiento significativo de la mayoría permitiría a la primera ministra consolidar su agenda, que incluye desde la revisión constitucional del artículo 9 —la cláusula pacifista que limita el uso de las fuerzas armadas— hasta el refuerzo de las capacidades militares ofensivas, además de la aplicación de medidas más estrictas en materia migratoria, un tema que volvió "repentinamente más actual" en el debate político.
Más delicado sigue siendo el frente de la política exterior, en particular la relación con China.
Declaraciones realizadas en noviembre pasado sobre una posible intervención militar japonesa en caso de una acción de Pekín contra Taiwán contribuyeron a un endurecimiento de los vínculos bilaterales.
China respondió intensificando represalias económicas y diplomáticas, una dinámica que, si por un lado refuerza el apoyo entre los votantes de mayor edad sensibles a los temas de defensa, por otro amenaza con agravar las dificultades económicas y comerciales.
En el plano interno, la oposición aparece fragmentada. En un sistema político cada vez más dividido y polarizado, la alianza centrista entre el Partido Democrático Constitucional y la fuerza moderada Komeito tiene dificultades para capitalizar el descontento, mientras que el partido de extrema derecha Sanseito gana terreno, especialmente en torno al tema migratorio.
A reforzar el perfil internacional de la primera ministra contribuyen el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump, quien la definió en la red X como una "líder fuerte y sabia", y la invitación a la Casa Blanca para el próximo 19 de marzo. Sin embargo, estas señales también alimentan los interrogantes del electorado progresista sobre una posible dependencia de Washington en un contexto de creciente rivalidad entre Estados Unidos y China.
El mayor riesgo, no obstante, sigue siendo doméstico. Las elecciones anticipadas, criticadas por su oportunidad en plena temporada invernal, podrían resultar una apuesta arriesgada si la economía no muestra señales de recuperación en el corto plazo.
Tras la "luna de miel", advierten los analistas, el estancamiento salarial y el aumento del costo de vida serán la verdadera prueba de fuego para la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra en Japón. (ANSA).



