La amenaza arancelaria de Trump vuelve a poner a las empresas europeas en el punto de mira

Por Adam Jourdan
LONDRES, 19 ene (Reuters) - Justo cuando las empresas europeas se estaban acostumbrando a los acuerdos arancelarios con Estados Unidos, que tanto costó alcanzar el año pasado, el presidente Donald Trump las ha vuelto a poner en su punto de mira con una amenaza incendiaria de imponer gravámenes a los países que se opongan a su plan de adquirir Groenlandia.
Trump dijo el sábado que pondría aranceles crecientes a partir del 1 de febrero sobre los bienes importados de Dinamarca, Suecia, Francia, Alemania, Países Bajos y Finlandia (todos ellos miembros de la UE), junto con Reino Unido y Noruega, hasta que se permita a Estados Unidos comprar Groenlandia, un paso que los principales estados de la UE criticaron como chantaje.
El domingo, los embajadores de la Unión Europea llegaron a un acuerdo para intensificar los esfuerzos con el fin de disuadir a Trump de imponer esos aranceles, al tiempo que preparan un paquete de medidas de represalia en caso de que los aranceles sigan adelante, según diplomáticos de la UE.
La iniciativa ha sacudido a la industria y ha conmocionado a los mercados, en un contexto de temor a que se vuelva a la volatilidad de la guerra comercial del año pasado, que solo se redujo con los acuerdos arancelarios alcanzados a mediados de año.
"Este último punto álgido ha acentuado la preocupación por un posible desmantelamiento de las alianzas de la OTAN y la ruptura de los acuerdos comerciales del año pasado con varios países europeos", dijo Tony Sycamore, analista de mercados de IG en Sídney.
EL ENFRENTAMIENTO PODRÍA TRAER DE VUELTA LA GUERRA COMERCIAL DEL AÑO PASADO
En una publicación en Truth Social, Trump dijo que el mes que viene entrarían en vigor aranceles adicionales del 10% a la importación de bienes procedentes de las naciones europeas enumeradas —todas ellas ya sujetas a aranceles impuestos por el presidente estadounidense el año pasado de entre el 10% y el 15%—.
El bloque, cuyo comercio de bienes y servicios con Estados Unidos se estima en US$1,5 billones en 2024, parece dispuesto a contraatacar. Europa cuenta con grandes fabricantes de automóviles en Alemania, de medicamentos en Dinamarca e Irlanda, y de bienes de consumo y lujo en Italia y Francia, entre otros.
Los mandatarios de la UE debatirán el jueves en una cumbre de urgencia en Bruselas varias opciones, entre ellas un paquete de aranceles a las importaciones estadounidenses por valor de 93.000 millones de euros (US$107.700 millones), que podría entrar en vigor automáticamente el 6 de febrero tras una pausa de seis meses.
El otro es el hasta ahora nunca utilizado "Instrumento Anti-Coerción" (IAC), que podría limitar el acceso a adjudicaciones públicas, inversiones o actividad bancaria o restringir el comercio de servicios, en los que Estados Unidos tiene superávit con el bloque. "Lo más probable es que se vuelva a la guerra comercial que quedó en suspenso en los acuerdos de alto nivel de EEUU y la UE en verano", dijo Carsten Nickel, subdirector de análisis de Teneo en Londres.
"La cuestión clave a vigilar es si la UE intentará mantener la confrontación confinada a una guerra comercial más 'clásica', o si prevalecen los llamamientos a una línea más dura."
LAS EMPRESAS BUSCARÁN COMERCIAR CON "PAÍSES MENOS PROBLEMÁTICOS"
Susannah Streeter, analista de inversiones de Wealth Club, dijo que el desarrollo creaba "otra capa de difícil toma de decisiones" para las empresas que exportan a EEUU.
"Ya han tenido que intentar absorber los aranceles actuales, y habrá poco margen para absorber más, por lo que es probable que este nuevo tramo de aranceles acabe repercutiendo en los clientes estadounidenses", dice Streeter. "Dada la naturaleza caótica de hacer negocios con Estados Unidos, muchas empresas buscarán diversificar sus fuentes de ingresos y encontrar nuevos clientes en países menos problemáticos."
Neil Shearing, economista jefe de grupo de Capital Economics, señaló que algunos países de la UE —España, Italia y otros— no figuraban en la lista arancelaria, lo que probablemente supondría un "desvío" del comercio dentro del bloque de libre comercio de la UE para evitar los impuestos.
Los analistas también señalaron que, de imponerse, los nuevos aranceles también perjudicarían a Trump. Los aranceles harían subir los precios en EEUU y provocarían un adelanto de las exportaciones antes de la entrada en vigor de los aranceles, al tiempo que animarían a las empresas a buscar nuevos mercados.
"Para Europa, esto es un quebradero de cabeza geopolítico y un problema económico moderadamente significativo. Pero también podría ser contraproducente para Trump", dijo Holger Schmieding, economista jefe de Berenberg en Londres.
"La lógica sigue apuntando a un resultado que respete el derecho de autodeterminación de Groenlandia, refuerce la seguridad en el Ártico para el conjunto de la OTAN y evite en gran medida daños económicos para Europa y Estados Unidos"
(Información de Adam Jourdan; información adicional de Samuel Indyk y Gregor Stuart Hunter; editado en español por Tomás Cobos)



