La OTAN evalúa misión a Groenlandia para apaciguar a Trump
El objetivo es tranquilizar a Estados Unidos sobre la seguridad del Ártico

El nombre, por ahora, es solamente de trabajo. Aún queda todo por madurar.
Quienes tienen conocimiento directo aseguran que el clima dentro de la OTAN es "constructivo". Para suavizar la situación pensó el comandante Supremo Aliado, general Alexus Grynkewich. "Creo que estamos lejos de una crisis en este momento", declaró en Helsinki.
Los propios daneses aclararon que se trata de un "asunto bilateral" entre Copenhague y Estados Unidos, y confirmaron una reunión con Marco Rubio la próxima semana. Este es un detalle crucial. Groenlandia, de hecho, se encuentra en una zona gris.
Por decisión propia, abandonó la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) en 1985, optando por un territorio asociado. Sin duda, forma parte del Reino de Dinamarca, miembro de la UE y la OTAN, pero de forma autónoma. Tanto es así que en Bruselas incluso se cuestiona si el artículo 47.2 de los Tratados, que prevé la defensa mutua en caso de ataque, se aplicaría a Groenlandia.
En resumen, la pelota está en el campo de Copenhague: pedir ayuda a sus socios es una cosa, pero optar por negociar de forma independiente con Estados Unidos es otra. "La UE podría potencialmente 'multilateralizar' el asunto ofreciendo misiones civiles o policiales, pero Dinamarca aún no solicitó una intervención directa", explica una fuente europea.
Sin embargo, esto es lo que parece estar sucediendo en el frente de la OTAN, precisamente para desactivar el principal argumento de Donald Trump: la "seguridad nacional". Queda por ver si un "centinela ártico" —presumiblemente un aumento de patrullas, algunos ejercicios conjuntos y recursos dedicados a una cooperación reforzada— será suficiente para apaciguar las ambiciones del MAGA.
"No creo en la posibilidad de que Estados Unidos inicie una acción militar en Groenlandia, con lo cual no estoy de acuerdo" y "no beneficiaría a nadie", declaró la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante la conferencia de fin de año.
Esta valoración incluso la comparten los responsables de las instituciones de la UE. Dicho esto, no se pueden descartar campañas de "desinformación" estadounidenses ni intentos de "comprar" a la población groenlandesa, impensables hasta la llegada del magnate a la Casa Blanca.
Y por ello, la situación se considera grave, y muchos países intervinieron en el Comité de Representantes Permanentes (Coreper) para expresar su "solidaridad y apoyo". Otra pista: el propio Rubio se reunió con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, para mantener conversaciones que, de acuerdo al Departamento de Estado, se centraron en los esfuerzos para "poner fin a la guerra en Ucrania", pero también en la "seguridad en el Ártico". (ANSA).



