La tormenta geomagnética sigue fuerte aun después de 3 días
Expertos: "duración inusual" Por las radiaciones solares, posibles daños a los satélites

En las primeras horas del 20 de enero, el fenómeno parecía estar en fase de declive, pero en cambio se intensificó nuevamente.
"Esta larga duración con valores elevados es inusual", dijo a ANSA Mauro Messerotti, profesor de Meteorología Espacial en la Universidad de Trieste.
"Habrá que ver cómo evoluciona la situación en las próximas horas. La tormenta -añadió- terminará cuando la Tierra salga de la nube de plasma, pero evidentemente esta es más extensa de lo previsto".
Aún es pronto para determinar si el evento causó daños, además de los apagones de radio y las interrupciones provocadas en los sistemas GPS de navegación satelital, pero los problemas más importantes podrían haber llegado de otra tormenta concurrente, la de radiaciones solares.
"Las radiaciones ionizantes han representado un gran riesgo para los astronautas que están en órbita", contó a ANSA también Mirko Piersanti, profesor en la Universidad de L'Aquila y experto en meteorología espacial, "y se está controlando si ha habido daños en los satélites".
La tormenta geomagnética estuvo, de hecho, precedida y acompañada por aquella de las radiaciones, un fenómeno que sucede cuando una potente erupción solar acelera hacia nuestro planeta una enorme nube de partículas energéticas, en su mayoría protones, que son lanzadas a velocidades de decenas de miles de kilómetros por segundo.
Este tipo de fenómeno puede representar un problema para todo lo que se encuentra fuera de la protección ofrecida por la atmósfera y el campo magnético terrestre, es decir, astronautas, naves espaciales, satélites y vuelos aéreos que alcanzan altitudes muy elevadas, como aquellos que viajan sobre los polos.
Esta segunda tormenta, ahora en fase de declive, alcanzó inicialmente el nivel S4, el penúltimo en una escala que va de S1 a S5.
"En la Universidad de L'Aquila -afirmó Piersanti- hemos estimado el pico de corrientes inducidas en la tierra (corrientes eléctricas que se generan en el subsuelo debido a variaciones del campo magnético terrestre), que en el momento del impacto llegaron hasta Trentino-Alto Adige".
"Se trata de algo completamente anómalo, la última vez que ocurrió fue en octubre de 2003, durante la llamada tormenta solar de Halloween", continuó el investigador.
La tormenta geomagnética actualmente en curso comenzó a las 20:38 horas italianas (19.38 GMT) del 19 de enero, permitiendo a los entusiastas de buena parte de Europa, incluida Italia, admirar el espectáculo de las auroras.
La causa desencadenante fue la llegada de una rápida expulsión de masa coronal, o CME, una expulsión de materia en forma de plasma que viajó a casi 1700 kilómetros por segundo, cubriendo la distancia entre el Sol y la Tierra en solo unas 25 horas.
La CME estaba asociada a una llamarada de clase X1.9, la más potente que se puede registrar, que ocurrió el 18 de enero.
Esta fue emitida por la región activa indicada con la sigla AR 4341, como informa Messerotti, formada por 1.500 millones de kilómetros cuadrados, equivalente a aproximadamente tres veces la superficie de la Tierra.
Piersanti también enfatizó que fue una llamarada extremadamente lenta, lo que permitió que emitiera una CME particularmente grande. (ANSA).



