Letras: Premio Nobel húngaro a compatriotas, "huyan todos" si gana Orban
"Siempre estamos viviendo en el apocalipsis", dice László Krasznahorkai

"¨Saben a cuántas personas húngaras atacan por criticar la situación de Hungría en el extranjero?", preguntó el escritor a los periodistas en rueda de prensa en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).
"No sé si existe, en algún otro país que no sea formalmente una dictadura, el riesgo de ser duramente castigado por tus opiniones críticas", prosiguió.
Krasznahorkai, de 72 años, dijo tener "esperanza" en las elecciones generales del 12 de abril en Hungría y, si no, su consejo a los húngaros es claro: "Huid! Huid todos! Espero que ustedes nos acojan en los otros países europeos, somos tan solo unos pocos millones".
El escritor también lamentó que hoy "ya no puedo pronunciar la palabra "patria" porque es un objeto pegajoso y sucio. Es una sensación horrible porque es el sitio donde naciste y fuiste feliz de niño", apuntó.
El fallo del Nobel del autor de novelas como "Tango satánico", "Melancolía de la resistencia", "Guerra y guerra" y "El barón Wenckheim vuelve a casa" destacó su "obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte" y Susan Sontag bautizó al escritor como "el maestro del apocalipsis".
El apocalipsis, afirmó, "no es el último momento del mundo.
Apocalipsis es algo continuo, es una dinámica de caer y levantarse. Siempre estamos viviendo en el apocalipsis, no es que llegue, es que está ocurriendo ahora".
A su juicio, "esta destrucción con la que destruimos el mundo siempre ha existido. Siempre ha habido gente mala como Putin, Hitler, Mao Tse Tung…" El Premio Nobel dijo no llevarse "muy bien con el poder porque el poder es muy limitado, solo ve a las personas como unidades, eso solo es para conseguir dinero y el dinero no hace la felicidad".
Krasznahorkai también se refirió a su amigo Béla Tarr, cineasta húngaro fallecido el pasado 6 de enero, quien "vivió toda su vida con dolores porque tenía un problema en la columna que no se podía curar" y del que dijo que "era una persona complicada, era muy exigente con todos y consigo mismo".
Tarr "jamás adaptó mis libros al cine, como todos dicen, él sabía que había que crear desde cero, yo era su guionista", añadió.
"De joven siempre pensaba que la revolución radical era la única forma y Béla nunca se rindió, ir en contra de todo lo que te humillaba, yo soy mas ambivalente de mayor", apuntó.
El escritor recordó su infancia en la Hungría comunista de los años 40, "donde no nos imaginábamos que podíamos vivir de otra manera", y la primera vez que cruzó la frontera a Austria: "Aquí la hierba no tenía color, teníamos un cielo de blanco alcohólico, muy borroso, y al pasar la frontera a Austria de repente el cielo era azul y la hierba verde. Y no es una exageración", apuntó. (ANSA).



