Manifestantes indígenas ocupan una terminal fluvial de Cargill en Brasil
Un centenar de activistas indígenas ocuparon este fin de semana una terminal portuaria de Cargill en el norte de Brasil para protestar contra la explotación de los ríos amazónicos

Un centenar de activistas indígenas ocuparon este fin de semana una terminal portuaria de Cargill en el norte de Brasil, para protestar contra la explotación de los ríos amazónicos para el transporte de granos.
Los manifestantes llevaban más de un mes acampados frente a la entrada de la terminal en la ciudad nórdica de Santarém.
Alegando responder a una orden judicial de desalojo, decidieron intensificar su acción el sábado, entrando en las instalaciones y ocupando, entre otros sitios, las oficinas que albergan los sistemas de vigilancia. La ocupación continúa este domingo.
En un comunicado enviado a la AFP, Cargill indicó que las operaciones de la terminal habían sido suspendidas a causa de "incidentes violentos derivados de una disputa en curso entre las autoridades gubernamentales (brasileñas) y las comunidades indígenas".
Los manifestantes exigen la derogación de un decreto firmado por el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en agosto pasado, que designa los principales ríos amazónicos como zonas prioritarias para el transporte de carga y la expansión de puertos privados.
"Mientras no se derogue el decreto, nos quedaremos aquí", declaró a la AFP en la noche del sábado Alessandra Korap, líder del pueblo Munduruku.
Las comunidades indígenas brasileñas se oponen a la expansión portuaria y, en particular, al dragado de ríos, que consideran vitales para su modo de vida.
Hace dos semanas, el gobierno de Lula anunció la suspensión del dragado en el río Tapajós, un importante afluente del Amazonas, "en respuesta a la movilización de los pueblos indígenas y (...) como gesto de diálogo".
Korap consideró insuficiente esta medida. "El gobierno intentó engañarnos", dijo.
En una gran estructura metálica con vistas a la terminal, los manifestantes colgaron una pancarta con el mensaje "No al dragado".
En su comunicado, Cargill instó a "las partes directamente involucradas a priorizar la seguridad, a entablar un diálogo constructivo y a trabajar para lograr una solución que permita la reanudación de las operaciones".
"Si la gente de Cargill quiere que nos vayamos, que presionen a Lula", replicó Korap.
La multinacional estadounidense, con sede en Minnesota, opera logística agrícola en todo Brasil, donde emplea a aproximadamente 11.000 personas.
El viernes, activistas indígenas también se manifestaron frente a las instalaciones de Cargill en São Paulo (sureste).
"El dragado contaminará el río, que dejará de ser un bien común para toda la humanidad y se convertirá en un patrimonio privado", declaró a la AFP Thiago Guarani, uno de los manifestantes.
Brasil es el principal exportador mundial de soja y maíz, y el desarrollo de puertos fluviales en la Amazonia busca reducir el costo del transporte de estos granos.



