Marineland Canadá pide permiso para vender 30 belugas a EE. UU
Marineland Canadá ha pedido permiso a las autoridades canadienses para vender a parques de Estados Unidos las 30 belugas que aún posee, tras amenazar con sacrificarlas por falta de medios para mantenerlas, según informaron

Marineland Canadá ha pedido permiso a las autoridades canadienses para vender a parques de Estados Unidos las 30 belugas que aún posee, tras amenazar con sacrificarlas por falta de medios para mantenerlas, según informaron el jueves varias fuentes cercanas al caso.
Situado cerca de las cataratas del Niágara, en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, el parque acuático lleva cerrado al público desde 2024 por problemas económicos y busca vender sus animales y terrenos.
Un portavoz del Ministerio de Pesca indicó el jueves a la AFP que representantes de la compañía se habían reunido con el gobierno el miércoles.
"La ministra ha recibido nuevas solicitudes de permisos de exportación. las examinará rápidamente", declaró el funcionario.
Marineland no respondió de inmediato a las preguntas de la AFP.
Phil Demers, antiguo entrenador de animales que presentó una demanda contra Marineland por las condiciones en las que vivían los animales, confirmó a la AFP que el parque quería vender las belugas a varios parques de Estados Unidos.
A finales de 2025, Marineland Canadá solicitó un permiso para exportar sus últimos cetáceos al parque de atracciones Chimelong Ocean Kingdom, en China, pero Ottawa se opuso para evitar que esta treintena de ejemplares fueran usados de nuevo para el entretenimiento.
Marineland anunció entonces que iba a sacrificar a los animales por falta de medios para cuidarlos, lo que provocó indignación en la sociedad local.
Mucho antes de su cierre, el parque ya era objeto de críticas por parte de los defensores de los animales, ya que, según un recuento de la agencia La Presse Canadienne, desde 2019 han muerto allí 20 animales, entre ellos 19 belugas.
El parque asegura que fueron "muertes naturales", pero los servicios de protección animal de Ontario llevan cinco años investigando posibles malos tratos.



