Medio Oriente: "adiós Dubái", los capitales dejan el Golfo y piensan en Singapur
La exención de impuestos ya no basta, por dudas que genera la guerra en Medio Oriente
Pero ahora todo está en duda y tal modelo ha comenzado a desmoronarse.
Quienes han invertido en bienes raíces solo pueden esperar y tener esperanza, mientras que, en los últimos días, decenas de ricos inversores, en su mayoría asiáticos, trabajaron para transferir sus fondos a otros centros financieros regionales, liderados por Singapur y Hong Kong.
Así, aunque aún es demasiado pronto para declarar el fin del Golfo como paraíso para la élite global, algunos ya hablan, sin duda, de un "Goodbye Dubái".
Ryan Lin, un abogado especializado en patrimonio privado con sede en Singapur, declaró a la prensa internacional que entre seis y siete de sus 20 clientes con sede en Dubái, cada uno con un promedio de 50 millones de US$ en activos, lo contactaron esta semana, y tres de ellos planean trasladar inmediatamente sus activos a la ciudad-estado asiática.
Por su parte, Iris Xu, directora de Anderson Global, proveedor global de servicios corporativos y financieros, afirmó que entre 10 y 20 "family offices" se pusieron en contacto con su firma esta semana para solicitar información sobre el traslado de activos de Medio Oriente a Singapur, ante el temor de que el conflicto se intensifique.
Las "family offices" son empresas que gestionan las carteras de personas adineradas.
"Dubái siempre fue sinónimo de ventajas fiscales, pero ahora creo que quizá ya no sea la máxima prioridad", aseguró Xu.
Se trata de un sentimiento que se repite en el lado occidental, entre los cientos de expatriados británicos que, por ejemplo, regresaron apresuradamente a su país natal al estallar el conflicto: un marcado contraste con la narrativa de los últimos años, que vieron cómo la era de Londres terminaba bajo los golpes de los impuestos laboristas.
Tanto es así que, en redes sociales y foros, algunos sugerían vincular el retiro fiscal a la ciudadanía y no a la residencia, como ya hacen los estadounidenses; porque es demasiado fácil disfrutar de una vida libre de impuestos en Dubái cuando todo marcha bien y luego ser repatriado bajo escolta de la Real Fuerza Aérea si la situación se complica.
Además, el propio problema de la conectividad podría debilitar el Golfo, hasta ahora perfectamente situado entre Asia y Europa.
"Incluso si el conflicto terminara mañana, seguir volando de ida y vuelta seguiría siendo difícil: es una cuestión de confianza", sostuvo un asesor financiero asiático, quien afirmó haber hablado hasta la fecha con 13 clientes con sede en los Emiratos Árabes Unidos, más de la mitad de los cuales están considerando seriamente trasladar sus activos a Singapur.
No obstante, hay muchos que entienden que años de inversión no se perderán por una semana de guerra.
Por ejemplo, Jeremy Lim, cofundador de GrandWay Family Office, abrirá una oficina familiar en Abu Dabi y afirmó que sus planes no cambiaron.
"El factor realmente determinante para las empresas sería si los Emiratos Árabes Unidos se involucraran directamente en un conflicto del lado de una de las partes", aclaró Lim. (ANSA).



