Medio Oriente: El Congreso de EEUU dividido tras ataques a Irán
La Cámara y el Senado expresaron posturas encontradas entre apoyo a ofensiva y exigencias

"El presidente Donald Trump monitoreó la situación durante la noche en Mar a Lago con miembros de su equipo de seguridad nacional", declaró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Levitt, confirmando la llamada telefónica con Benjamin Netanyahu. "Antes de los ataques, el secretario Rubio llamó a todos los líderes de la Cámara de Representantes y el Senado para informar al Congreso", añadió la funcionaria. "Trump y su equipo de seguridad nacional seguirán de cerca la situación durante todo el día", concluyó la vocera.
Poco después de que se conocieran los bombardeos contra objetivos militares iraníes a primera hora del sábado, varios miembros de la Cámara de Representantes y del Senado expresaron su postura desde el Capitolio, destacando la necesidad de equilibrio entre la defensa de los intereses estadounidenses y la transparencia ante los ciudadanos y sus representantes.
El presidente de la Cámara baja, Kevin McCarthy, afirmó que comprende "la gravedad de la situación" y respaldó las acciones del Ejecutivo como parte de la política de seguridad nacional, aunque subrayó que el Congreso debe recibir información detallada sobre los objetivos y la duración de la operación.
Por su parte, el líder de la mayoría en el Senado, Chuck Schumer, llamó a la administración a "explicar claramente" a sus colegas y al pueblo estadounidense las razones detrás de los ataques, reiterando que el Congreso tiene un rol constitucional en supervisar acciones militares que pueden involucrar implicaciones estratégicas a largo plazo.
Varios legisladores demócratas, entre ellos la senadora Elizabeth Warren, destacaron que, aunque apoyan las medidas para contrarrestar amenazas, esperan que el presidente Donald Trump comparezca ante el hemiciclo para detallar la estrategia estadounidense, incluyendo objetivos, riesgos y potenciales consecuencias regionales.
El senador republicano Tom Cotton, cercano a las políticas de seguridad más duras, manifestó un fuerte respaldo a la ofensiva, calificándola como necesaria para "proteger la seguridad de Estados Unidos y sus aliados", y pidió unidad bipartidista en momentos de tensión.
También hubo voces críticas dentro del propio Partido Republicano. El congresista Adam Kinzinger expresó preocupación por la falta de comunicación entre el Ejecutivo y el Congreso previo a la operación, y reclamó que se establezcan mecanismos de supervisión más claros para decisiones de este calibre.
En paralelo, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, aunque refrendó el compromiso de Estados Unidos con su seguridad, instó a que cualquier uso de fuerza en el extranjero se acompañe de explicaciones detalladas que permitan a los legisladores evaluar no solo la urgencia táctica, sino también las implicaciones políticas y humanitarias.
La reacción del Capitolio se da en medio de un clima político polarizado, con legisladores que insisten en equilibrar el apoyo a las Fuerzas Armadas con el principio de rendición de cuentas ante el pueblo. (ANSA).



