Medio Oriente: el rompecabezas de la sucesión en Teherán, grietas en el régimen
Reformistas por un cambio de ruta. De Mojtaba a Larijani, los candidatos para post-Jamenei

Formalmente, la elección recae en la Asamblea de Expertos, un órgano de 88 clérigos, pero en la crisis actual, la decisión final será un enfrentamiento entre quienes buscan consolidar el régimen a través del hijo del exclérigo y quienes, temiendo revueltas internas o un colapso, abogan por un liderazgo más colegiado o moderado.
La reunión de expertos que elegirá al nuevo líder podría celebrarse este fin de semana, según anunció el ayatolá Hossein Mozaffari, miembro del consejo. Y aunque medios de comunicación alineados con la oposición identificaron hace unos días a Mojtaba, el segundo hijo de Alí Jamenei, como el sucesor elegido, el bando más reformista y pragmático intenta forjarse un espacio para evitar una deriva dinástica que muchos dentro del propio régimen ven con recelo.
Mojtaba, de 56 años, es considerado un hombre de absoluta continuidad y línea dura, a pesar de no tener un alto rango teológico (no es un gran ayatolá). A pesar de que Donald Trump lo describió como un "Peso ligero", mantiene estrechos vínculos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y durante años trabajó en la oficina de su padre, coordinando la represión y la política exterior regional.
Pero el posible ascenso de Mojtaba también crearía una división interna, rompiendo el tabú de la sucesión hereditaria que la Revolución de 1979 intentó romper para diferenciarse de la monarquía Pahlavi. Además, las dudas sobre su destino han aumentado en las últimas horas, y varios observadores se plantean si sobrevivió al ataque que destruyó el búnker donde fue asesinado su padre, Alí Jamenei.
Aparte de Mojtaba, otras opciones permanecen envueltas en el misterio. Entre ellos se encuentra Hassan Jomeini, nieto del fundador de la República Islámica, figura clave en el bando reformista: apoya los principios de la revolución, pero se muestra más abierto al diálogo, criticando a las facciones más extremistas del régimen.
Durante días, varios analistas también han centrado la atención en Ali Larijani, expresidente del Parlamento, representante de la "derecha pragmática". Se le describe como una figura equilibrada, capaz de interactuar con los sectores económico y burocrático del Estado, y algunos observadores lo consideran un posible garante de la transición.
Entre los nombres creíbles se encuentra Alireza Arafi, una figura teológica sólida, integrada en el sistema, pero distante de la intransigencia de los halcones de la seguridad.
También está sobre la mesa el nombre del expresidente reformista Hassan Rohani.
La selección del nuevo Líder Supremo, el primero en ser confiado a la Asamblea de Expertos, como exige la Constitución (Jamenéi fue nombrado directamente por Jomeini en su lecho de muerte), marcará el rumbo que Irán pretende tomar. Y no está descartado que, en ausencia de una transición clara, la fuerza militar de élite de Irán, los Pasdaran, puedan asumir el liderazgo. (ANSA).



