Medio Oriente: Europa pide desescalada, misión en el Mar Rojo
Reunión de emergencia de ministros de Asuntos Exteriores. Socialistas se muestran críticos

Esta cercanía con los países del Golfo se reiteró esta tarde en una llamada telefónica con el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed. Europa no se sorprendió, sin duda, por la acción de Donald Trump, pero, de hecho, esperó hasta el final que el magnate evitara el ataque.
La nueva crisis, esta vez a gran escala, es vista por los gobiernos europeos como otro elemento de desestabilización global. Bruselas procederá con cautela, consciente de las posibles consecuencias de cualquier acción que realice en un frente mucho más cercano a Europa: Ucrania.
Al mismo tiempo, la UE no se mantiene completamente al margen del conflicto. La Alta Representante, Kaja Kallas, ha indicado el camino hacia una contribución europea directa, enfatizando que la misión naval de la UE, EUNAVFOR Aspides, "permanece en alerta máxima".
El cuartel general de la misión, liderada por el almirante griego Vasileios Gryparis y en la que también participan dos buques italianos, anunció que "los hutíes han amenazado con lanzar nuevos ataques" en el Mar Rojo y el Golfo de Adén y enfatizó que "nuestros recursos están disponibles para contribuir a la libertad de navegación y la seguridad marítima".
Sin embargo, aún es pronto para saber cómo procederá Europa. Los próximos pasos se decidirán mañana, en una reunión extraordinaria —convocada por videollamada por Kallas— de ministros de Asuntos Exteriores europeos y en una reunión de emergencia de los embajadores de los 27 Estados miembros, el Coreper.
Para el lunes, Von der Leyen convocó una reunión especial de comisarios, limitada a las carteras de seguridad y defensa: una especie de "sala de guerra" europea embrionaria en el edificio Berlaymont. Si bien el frente europeo se mantiene formalmente unido, surgen matices dispares en los mensajes de los 27 miembros de la UE.
A la cabeza del frente más institucional se encuentran París y Berlín. El presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, en una declaración conjunta con el primer ministro británico, Keir Starmer, en formato E3, condenaron firmemente los ataques iraníes y pidieron la reanudación de las negociaciones, sin criticar la iniciativa estadounidense.
Matices aún más contundentes surgieron de países como Bélgica, la República Checa y Hungría. Por no mencionar el firme respaldo a Trump de Kosovo y Macedonia del Norte. La condena más enérgica a la iniciativa estadounidense provino de España: el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, líder del bloque socialista en Bruselas, rechazó las "acciones militares unilaterales", que consideró "un presagio de mayor inestabilidad".
Finalmente, se han hecho numerosos llamamientos al pueblo iraní para que se libere del yugo de los Pasdaran: desde Macron, quien en redes sociales instó a Teherán a "devolver la palabra a su pueblo", hasta la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, quien ha estado en primera línea contra Teherán durante meses.
Pero el ataque estadounidense e israelí también está llamado a inflamar al Parlamento Europeo, con el grupo socialista, y especialmente la izquierda, dispuestos a acusar a la UE de su inacción frente a Washington. (ANSA).



