Medio Oriente: fuego cruzado del cielo al mar, la guerra se intensifica
Hundidos 9 buques iraníes, nuevos ataques de Pasdaran en Golfo. "Hospital blanco Teherán"

Nuevas oleadas de ataques continúan golpeando el país, apuntando a infraestructuras misilísticas y otras figuras clave del establishment iraní.
A pesar de las advertencias de la Casa Blanca, los Guardianes de la Revolución (Pasdaran) lanzaron lo que denominaron una respuesta "a gran escala" contra bases estadounidenses en el Golfo y ciudades israelíes.
La confrontación se desarrolla tanto desde el cielo como desde el mar, con misiles dirigidos a la portaaviones USS Lincoln, mientras que Estados Unidos afirmó haber hundido nueve buques de guerra iraníes y destruido el cuartel general de su Armada.
En el balance de víctimas se incluyen las primeras bajas estadounidenses: tres militares muertos y 20 heridos en la base "Camp Patriot" en Kuwait.
En el segundo día de hostilidades, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que la aviación atacó "en el corazón de Teherán", tras haber "allanado el camino" hacia la capital en las 24 horas previas con miles de municiones lanzadas contra lanzamisiles, sistemas de defensa aérea y centros de mando del régimen.
Entre los nuevos objetivos alcanzados se encuentran la "división operativa de inteligencia" y la base de Thar-Allah, cuartel general de la seguridad interna que lideró la reciente represión.
Medios de Teherán reportaron ataques contra la televisión estatal y un hospital en el norte de la capital, el Gandhi, mostrando videos que evidencian escombros en el suelo. También fue destruida una comisaría de policía, con víctimas y personas desaparecidas bajo los escombros.
Los bombardeos se suceden en varias oleadas con un doble objetivo: "eliminar la amenaza misilística" y "crear condiciones operativas para la caída del régimen", según un portavoz de las fuerzas armadas, que al mismo tiempo convocaron a cien mil reservistas.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, enfatizó que se trata de una "campaña en la que desplegamos toda la fuerza como nunca antes para garantizar nuestra existencia" y anunció que los ataques "se intensificarán en los próximos días". En esta línea, se decidió extender el cierre del aeropuerto Ben Gurion al menos hasta el próximo viernes.
Por su parte, el presidente Donald Trump afirmó que "las cosas van en la dirección correcta" y que los planes estadounidenses están "por delante de lo previsto", advirtiendo a Teherán que cesen sus contraataques o enfrentarán "una fuerza nunca antes vista".
La respuesta iraní no se hizo esperar. El presidente, Masoud Pezeshkian, declaró que "las fuerzas armadas iraníes continuarán golpeando con fuerza las bases militares del enemigo" y anunció la formación de un consejo provisional para gestionar la sucesión del Guía Supremo.
Los Guardianes de la Revolución lanzaron la segunda fase de la operación "Truth Promise 4" contra objetivos estadounidenses e israelíes.
Explosiones se escucharon en Jerusalén y Tel Aviv, donde desde el sábado por la mañana las sirenas de alerta suenan continuamente.
En Beit Shemesh, al centro de Israel, un edificio fue destruido, causando al menos nueve muertos y once desaparecidos.
Los estruendos de los misiles iraníes se percibieron también por segundo día consecutivo en Riad, Dubái, Abu Dabi, Doha y Manama.
Arabia Saudita interceptó misiles dirigidos hacia el aeropuerto internacional de la capital y la base aérea Prince Sultan.
En Abu Dabi, un ataque con drones a una base naval que alberga soldados franceses provocó un incendio sin víctimas.
En los Emiratos Arabes Unidos se reportan al menos tres muertos y decenas de heridos. En Irán, la cifra de víctimas es mucho mayor: cientos de muertos, en su mayoría en una escuela femenina en Mibab, y más de setecientos heridos.
En el frente marítimo, Trump anunció que "hemos destruido y hundido nueve embarcaciones iraníes, algunas grandes e importantes", y que en "otro ataque destruyeron su cuartel general".
Los Guardianes de la Revolución afirmaron haber atacado con cuatro misiles balísticos a la portaaviones Abraham Lincoln, que junto a la USS Ford conforma el imponente despliegue estadounidense en la región.
Sin embargo, las autoridades estadounidenses aseguraron que la Lincoln "no fue ni siquiera rozada y continúa operando en apoyo de la campaña".
En las turbulentas aguas del Estrecho de Ormuz, la navegación está en riesgo incluso para los cargueros comerciales que desafían la prohibición de tránsito impuesta por los Guardianes de la Revolución.
La agencia británica UKMTO reportó que dos buques mercantes (uno con bandera de Palaos) fueron alcanzados por "proyectiles no identificados", aunque sin daños graves ni víctimas. Los incidentes ocurrieron frente a las costas de Omán y los Emiratos Arabes Unidos. (ANSA).



