Medio Oriente: Irán pide a EEUU que no ceda ante Netanyahu
Teherán advierte antes del encuentro Trump-Netanyahu
La solicitud de Teherán se produce en un contexto en el que las delegaciones de Irán y Estados Unidos retomaron conversaciones indirectas en Omán, en un esfuerzo por evitar un nuevo conflicto y explorar posibles compromisos sobre el controvertido programa nuclear iraní.
Las partes abordaron principalmente temas relacionados con el enriquecimiento de uranio, aunque persisten diferencias profundas, en particular sobre cuestiones balísticas y regionales.
Irán ha subrayado que está dispuesto a discutir limitaciones al desarrollo nuclear a cambio de alivio de sanciones, pero mantiene que su programa de misiles balísticos es innegociable, rechazando incluirlo en la agenda formal de diálogo.
Esta posición fue reafirmada por altos asesores de Teherán, que consideran que cualquier intento de vincular misiles con las conversaciones nucleares solo complicaría aún más las negociaciones.
El primer ministro Netanyahu viaja a Washington esta semana para reunirse con Trump y presionar por un enfoque más estricto que abarque no solo la cuestión nuclear, sino también el arsenal balístico iraní y el apoyo de Teherán a grupos como Hamas y Hezbollah.
Funcionarios israelíes han expresado su inquietud de que un acuerdo limitado con Irán pueda aliviar sanciones sin abordar plenamente lo que consideran amenazas a la seguridad regional.
En paralelo, la administración Trump ha reforzado la presencia militar estadounidense en el Golfo Pérsico y evalúa opciones adicionales de disuasión, incluida la posibilidad de enviar un segundo grupo de portaaviones, ante la posibilidad de que las negociaciones fracasen o no produzcan resultados sustanciales.
Los diálogos recientes, que incluyeron rondas en Mascate mediadas por diplomáticos de países de la región, fueron calificados como "positivos" por algunos emisarios iraníes, aunque sin avances concretos significativos.
Las discrepancias entre las exigencias estadounidenses —que insisten en límites estrictos al enriquecimiento y supervisión internacional— y las demandas iraníes en torno al uso pacífico de la energía nuclear siguen siendo el principal obstáculo para un acuerdo.
La guerra que enfrentó a Irán e Israel el año pasado y la posterior tregua negociada, junto con las tensiones políticas internas y las protestas en Irán, añaden presión al proceso diplomático. Parte de la opinión en Teherán considera las negociaciones como una "cortina de humo" para ganar tiempo, mientras simulan apertura al diálogo sin renunciar a capacidades estratégicas clave.
Expertos advierten que cualquier acuerdo potencial tendría implicaciones globales significativas para la estabilidad en el Medio Oriente, las rutas de comercio energético y las relaciones entre potencias globales, en un momento en que la comunidad internacional observa atentamente el equilibrio entre diplomacia y disuasión en la región. (ANSA)



