Medio Oriente: la gran fuga, 500.000 desplazados en el Líbano
Riesgo de una catástrofe humanitaria, Beirut un campamento a cielo abierto
Estas son solamente algunas de las imágenes que emergen de la capital libanesa, abrumada por la afluencia de cientos de miles de desplazados que huyen de los bombardeos israelíes en el sur del país, el valle de la Bekaa y las afueras del sur de la ciudad. Desde el lunes, aproximadamente 500.000 personas huyeron de sus hogares, mientras que el número de muertos por los bombardeos israelíes asciende a más de 200 y aproximadamente 1000 heridos.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, habló del riesgo de una "catástrofe humanitaria" y de un país que se desliza "hacia el abismo" debido a "una guerra devastadora que ni buscamos ni elegimos", en referencia a las hostilidades entre Israel y Hezbolá, el movimiento armado aliado de Irán.
La noche en Beirut fue descrita por muchos como un "infierno". Las explosiones de los bombardeos israelíes sacudieron las zonas entre el aeropuerto internacional y la carretera Beirut-Damasco, consideradas bastiones de la comunidad de Hezbolá.
Los barrios supuestamente más seguros de la capital fueron invadidos por familias que huyen. Muchos durmieron a la intemperie, en plazas, jardines públicos o en sus coches.
Sin embargo, no todos abandonaron sus hogares. Familias enteras permanecen en los barrios bombardeados porque no tienen dónde refugiarse ni recursos para vivir en otro lugar.
La crisis se desarrolla en pleno Ramadán. Durante el día, la población ayuna y cena al atardecer, pero en estas condiciones, la vida cotidiana se ha visto completamente alterada.
Rima lleva dos días acampada con sus hijos en la Plaza de los Mártires, en el corazón de la capital. Bajo la estatua de bronce, aún marcada por los golpes de la guerra civil de 1975-1990, obra del artista italiano Renato Mazzacurati, sostiene dos bolsas de plástico. "No tenemos nada más que pan y mantas", dice. Luego señala la mezquita monumental: "Han cerrado la mezquita, no nos dejan entrar. ¿No es la casa del Señor?"
Únicamente de las áreas meridionales de la capital huyeron en las últimas 24 horas alrededor de 300.000 personas. Muchas llegaron pocos días antes desde el sur del Líbano, donde los bombardeos prosiguen sin descanso y se registran masacres de familias enteras, como en el poblado de Duweir, en el distrito de Nabatiye, y en la zona de Tiro.
Asociaciones civiles y voluntarios se movilizaron para distribuir comida y mantas y para abrir centros de recepción improvisados, mientras el gobierno asegura que interviene para afrontar la emergencia de los refugiados.
Empero, esta movilización también encuentra resistencia en algunos sectores de la población, donde quienes huyen del sur son vistos con recelo debido a su vínculo con Hezbolá.
El miedo se ve alimentado por la proliferación de bombardeos israelíes en la Bekaa, el sur y la capital. El aeropuerto internacional permanece abierto, pero la carretera que conduce al mismo atraviesa la zona más afectada por los bombardeos y está prácticamente intransitable. (ANSA).



