Medio Oriente: La prensa revela los altos poderes de Trump para Gaza
Haaretz informa el mecanismo: para el magnate, mandato sin vencimiento y derecho de veto

El estatuto considera la presidencia como un rol personal y no ligado a la presidencia de Estados Unidos, al afirmar que "Donald J. Trump será el primer presidente del Consejo para la Paz", sin referencia alguna a su cargo en Estados Unidos ni a un mandato fijo. Establece además que "la sustitución del presidente solo puede producirse tras una dimisión voluntaria o por incapacidad", decisión que deberá ser adoptada mediante "un voto unánime del Consejo Ejecutivo", subrayando que el cargo queda aislado de los cambios políticos.
El presidente está asimismo obligado a "designar en todo momento a un sucesor", reforzando la idea de que la continuidad del liderazgo deriva directamente de la designación de Trump.
En el documento obtenido por Haaretz se precisa además que Trump ejercerá una amplia autoridad sobre la composición, el funcionamiento y la propia existencia del organismo: solo él podrá invitar a los Estados a adherir, renovar o revocar su membresía; nombrar y remover a los integrantes del Consejo Ejecutivo; designar a su director ejecutivo, y ejercer derecho de veto sobre cualquier decisión ejecutiva.
En concreto, Trump tendrá "la autoridad exclusiva para crear, modificar o disolver entidades subsidiarias", seleccionar y remover a los miembros del Consejo Directivo y vetar sus decisiones "en cualquier momento posterior".
El estatuto vincula además los privilegios de membresía a las contribuciones financieras, previendo una exención especial para los principales donantes. Mientras que la mayoría de los Estados miembros queda limitada a mandatos trienales, el texto establece que "el mandato de tres años no se aplicará a los Estados miembros que aporten más de 1.000 millones de dólares en fondos en efectivo al Consejo para la Paz dentro del primer año de entrada en vigor del Estatuto". De este modo, los patrocinadores más acaudalados podrían conservar sus escaños de manera indefinida, a discreción del presidente.
Según Haaretz, el estatuto del Board of Peace sugiere que "Donald Trump ha iniciado acciones para posicionarlo como un rival de las Naciones Unidas". En particular, el documento no menciona explícitamente a la Franja de Gaza.
El texto comienza subrayando la necesidad de "un organismo internacional de construcción de la paz más ágil y eficaz", y añade que una paz duradera requiere "el coraje de abandonar… instituciones que con demasiada frecuencia han fracasado", en una clara alusión a la ONU.
Fuentes de Haaretz señalaron en los últimos días que la Casa Blanca avanza con planes para otorgar al Consejo para la Paz un mandato amplio, que incluiría la administración de la Franja de Gaza y, posteriormente, la gestión de otros conflictos globales.
En paralelo, altos funcionarios estadounidenses están promoviendo la iniciativa y "la ven como algo muy similar a un nuevo tipo de ONU, integrada por países seleccionados que tomarían decisiones con impacto a nivel mundial". (ANSA).



