Medio Oriente: Nueva York en alerta máxima tras la escalada militar
El NYPD aumentó patrullajes en sedes diplomáticas, religiosas y culturales

"Como parte de nuestro protocolo y por extrema precaución, aumentaremos los patrullajes en lugares sensibles en toda la ciudad, incluidos sitios diplomáticos, culturales, religiosos y otras instalaciones relevantes", señaló la policía neoyorquina en un mensaje difundido en la red social X.
La decisión se produce luego de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra instalaciones militares e infraestructura estratégica iraní, operación que desencadenó represalias de Teherán mediante el lanzamiento de misiles y drones contra posiciones vinculadas a Washington y sus aliados en Medio Oriente, elevando el temor a una ampliación del conflicto regional.
Aunque autoridades federales indicaron que no existen amenazas concretas ni planes de ataque identificados en territorio estadounidense, tres altos funcionarios de seguridad señalaron a NBC News que la situación es monitoreada de forma permanente por organismos antiterroristas ante la posibilidad de cambios rápidos en el escenario internacional.
Nueva York es considerada un objetivo potencial en contextos de crisis geopolíticas debido a su condición de centro financiero global, sede de las Naciones Unidas, representaciones diplomáticas extranjeras y numerosas comunidades religiosas y culturales vinculadas a regiones involucradas en el conflicto.
Funcionarios de seguridad explican que, en escenarios de confrontación con Irán, grandes ciudades estadounidenses adquieren relevancia simbólica y estratégica, lo que activa automáticamente protocolos de prevención reforzada aun en ausencia de amenazas.
Los funcionarios añadieron que, por el momento, los intereses estadounidenses situados más cerca de Irán —especialmente en Medio Oriente y Europa— enfrentan un nivel de amenaza más inmediato debido a la proximidad geográfica y a la capacidad operativa regional de Irán.
El aumento de patrullajes en Nueva York sigue procedimientos aplicados históricamente tras crisis internacionales de alto impacto y responde a la necesidad de proteger infraestructuras críticas, sedes diplomáticas y espacios públicos de gran concentración de personas.
La medida recuerda protocolos adoptados tras anteriores episodios de tensión internacional y refleja la sensibilidad de la ciudad frente a escenarios de seguridad global desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, que consolidaron a Nueva York como uno de los principales focos de vigilancia antiterrorista en Estados Unidos. (ANSA).



