Medio Oriente: Sharaa conquista ciudades y pozos, kurdos se rinden a EEUU y Damasco
El enviado estadounidense Barrack a la firma del acuerdo: "un punto de inflexión"
La ofensiva de las fuerzas de Damasco, iniciada en los últimos días contra las fortalezas kurdas de Alepo, concluyó con la toma de las dos principales ciudades en el Eufrates, Raqqa y Deir ez-Zor, nudos clave para el control de los pozos petroleros y de los recursos hídricos.
Después de la derrota en Alepo a principios de enero, las fuerzas kurdas no opusieron una resistencia particular a la avanzada hacia el este.
Bajo fuertes presiones estadounidenses y tras obtener de Damasco el reconocimiento de los derechos civiles de los kurdos sirios (algo que no ocurría desde 1962 en estos términos), la acción militar se limitó a hacer de marco para la firma, por la tarde, de un acuerdo calificado por muchos como histórico.
Como fue solicitado desde hace tiempo por Washington, el gobierno de Sharaa asume así el control de todo el noreste: recursos naturales, instituciones, fronteras y pasos, además de las prisiones donde están detenidos alrededor de 20.000 sospechosos de ser parte del Estado Islámico (EI o ISIS) y de los campos que albergaron durante años a mujeres y menores de decenas de nacionalidades diferentes considerados vinculados al grupo islámico.
La "lucha contra el terrorismo" continúa según la narrativa estadounidense, pero cambia el socio local: ya no son las fuerzas kurdo-sirias que liberaron Raqqa y resistieron en Kobane hace diez años, sino los nuevos oficiales del gobierno bajo el mando de Sharaa, quien hasta el verano pasado era considerado un "terrorista" por el Departamento de Estado debido a sus antecedentes con Al-Qaeda.
El acuerdo fue firmado en Damasco por Sharaa, el jefe de las fuerzas kurdo-sirias Mazlum Abdi y el mediador estadounidense Thomas Barrack, quien calificó la entendimiento como "un punto de inflexión crucial".
Quedan por aclarar numerosas cuestiones, a partir de cómo se llevará a cabo la anunciada integración de las fuerzas kurdas en el ejército gubernamental: de manera individual, sin "batallones kurdos".
El texto no aborda el destino de las miles de combatientes mujeres kurdas, que probablemente serán excluidas de un ejército dominado por la componente árabe y culturalmente machista. La división administrativa del noreste permanece inalterada, pero después de más de diez años cambian las banderas: se quitan los carteles de Ocalan y se dan paso a los estandartes de la "Siria liberada" filo-turca.
Damasco toma el control total de Raqqa y Deir ez-Zor, mientras que a los kurdos podría quedarles la gestión civil de la gobernación de Hasake, enclavada entre Turquía e Irak.
(ANSA).



